Aún te recuerdo, viniendo hacia mí. El aroma de los jazmines ambientando la noche mientras tú te acercas a pasos tibios. Tu vestido negro y tus hoyuelos en las mejillas me deslumbran, me agitan. Yo con la respiración desenfrenada de felicidad. Tu mirada melancólica, tu cabello suelto, libertino. Quisiera morir junto a ti, posar mis cansados huesos en tus brazos y sentirte por siempre.
Pareciera que los daños que recibiste, se incorporaron en ti, los recibiste y guardaste. Mientras te acercas, mis nervios me traicionan, mi sangre colisiona, mi corazón palpita. Me pregunto si eres lo más importante en ese momento. Tus piernas desnudas, guerrilleras, sienten el placer de caminar y sentirse libre en la cera negra.
Tu aroma a flores combina con la rosa roja que está impregnada en tu cabello suelto. Tus labios húmedos, coquetos, que pretenden divertirse y sentír calor en esa noche fría y vacía.
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