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Vergüenza

Sara

Jan 7, 2026

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-Que haga ejercicio y dieta estricta.

La pequeña se preguntaba por qué no se dirigía a ella, sino a su mamá, que estaba junto a ella en la consulta.

-Tiene que evitar las bebidas azucaradas y...

Sus capacidad de concentrarse en lo que la doctora le decía a su madre, se había esfumado, dejando solo pensamientos. Y recordaba, recordaba sí, cuando se sintió derretir con su cuerpo en una caminata impuesta por su progenitor. Se preguntaba si se había convertido en agua aquel día y con ello se habían ido los problemas; los talles grandes y la vergüenza.

Aunque ella no sentía vergüenza de su cuerpo, era demasiado pequeña para que ese detalle pasara siquiera por su cabeza, no le importaba como se veía. Lo único que veía eran lindos colores en las vinchas que le gustaba usar y la hacía sentir un hada ¿Que había de malo en su apariencia si lucía como un hada?

La vergüenza siempre era ajena, era gente que la veía y juzgaba, no a ella, a sus padres. Cada vez que la pequeña salía a la calle, la señora de la esquina decía para sus adentros "estos viven en McDonald's, van a matar a la criatura".

Y esa vergüenza, la sentía en sus padres, que aconsejados por médicos que la pesaban sin mirarla ni hablarle, la habían y también por sus propias experiencias de vida, donde entre más transpiración, mejor, la sometian a largas sesiones de ejercicio al sol de verano. A no comer más de tres galletitas. Las galletitas pescadito, que tanto le gustaban. Ella no sabía que pasaba, por qué importaba tanto, nadie se lo había explicado, pero lo que sí sentía, a su corta edad, era que la autonomía sobre su cuerpo, no era un tema de ella.

Sara

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