Tengo una gran tristeza
que llevo conmigo a todas partes.
A veces se esconde en mi sombra,
A veces dentro de un mate.
A veces desaparece bajo el sol
o dentro de un abrazo.
A veces la olvido
por un largo tiempo.
Y de repente reaparece.
Como un aviso:
Para recordarme quién soy.
Parece molesta si no la pienso,
no la nombro.
Vuelve a rascar la herida
y se alimenta de mi sangre.
Vuelve a abrir cada puerta
que yo logré cerrar,
A desarmar
todas mis nuevas estructuras.
A romper de nuevo, cada cosa valiosa.
A veces la olvido
por un largo tiempo:
Para poder recordar quién soy
sin ella.
(Junio 2025)
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Daviana Orlok
"Somos como cuerdas ajustadas por la fuerza que tira en diferentes direcciones" . Mi poemario "El monstruo tiene rostro humano" está en Amazon.
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