tú y tu cántico que me llama desde la profundidad de un bosque diáfano y susurrante, sirena que con esos ojos que mejor que el cielo y la risa borboteante me llenan y viven la luna,
llámame adentro, bien adentro, que me sabe a raro que me trates de tú, que no seamos más extraños, que mi recovecado corazón se encuentre cerca de tus manos y no al correr de las tejas en las pocas encontronas con tu piel hábida de despiedad, donde me resbalaba yo entre sinsabores y sinsaberes, en el color del mármol falso despedazado por nosotros, que se reflejaba en mis brazos, hechos para abrazarte
siento, a veces, que me quieres tratar de usted porque no me adoras de la forma en que yo te apaño.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión