Quiero fallecer, quiero dormir, pero jamás tendré el valor de suicidarme.
El mismo día en que nací fui sepultada, ahogada en el cajón de lamentos eternos que deberé sostener hasta mi último momento en esta vida.
No conozco la vida sin dolor, no me conozco sin sufrimiento y sin miserias. No conozco la empatía ni solidaridad, no conozco el amor y lo poco que tuve me lo arrancaste de las manos.
Lo poco que viví, lo poco que dejé de sobrevivir, fueron ilusiones que cayeron como una casa de papel al mínimo soplo. Fueron ilusiones entre tus brazos que arrancaste de mi pecho.
Lo poco que fui se ha ido a tu lado, te lo has llevado todo, a pesar de que no era nada.
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