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Una tardía respuesta a mi amigo Yusuf: “vino y se quedó para siempre”

Nov 28, 2025

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Una tardía respuesta a mi amigo Yusuf: “vino y se quedó para siempre”
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Hace casi veinte años, siendo estudiante en una universidad de los EE.UU., solía encontrarme con Yusuf, un vecino de departamento. Yusuf, era un becario turco que cursaba una maestría en ciencias de la Educación. En nuestras cortas charlas hablábamos de temas varios, evitando por supuesto las cuestiones de religión. Sin embargo, en una oportunidad se presentó la ocasión de conversar sobre nuestros credos y ninguno le esquivó. Yusuf bromeaba diciendo que tenía cierta autoridad para hablar del cristianismo porque él era originario de la ciudad de Capadocia, donde, según él y con cierta razón, había prácticamente nacido el cristianismo. 

Por mi parte, yo no tenía autoridad alguna para hablar del islam, así que me limitaba más a escuchar y contestar eventualmente algo que estuviera a mi alcance, con la prevención de no ofender.  Siempre recuerdo esta conversación porque él decía que el problema que veía en el cristianismo era que lamentablemente nos habíamos hecho “politeístas “, ya que, para ellos, los musulmanes, Dios es uno solo. 

Obviamente, no tuve la destreza para explicarle que para nosotros también es único, y que la Trinidad no son tres dioses, sino Uno solo y que es un Misterio en sí mismo. Pero para esto tenía que contarle más del evangelio y no teníamos el tiempo, ni yo la capacidad de iluminar esta cuestión, más aún, a un musulmán practicante y convencido de su credo. Un poco en broma y un poco en serio, Yusuf me decía que el judaísmo era la versión 1.0, el cristianismo la 2.0 y el islamismo la 3.0. Y que la última versión siempre es la mejor y la más actualizada. Sostenía esto explicándome que tanto los profetas judíos, como Jesús y la virgen María estaban incluido en el Corán.

 

Pasó el tiempo y nunca más volví a ver a Yusuf, aunque de vez en cuando me vuelve su recuerdo. Siempre me dejó pensando cómo poder explicar esto que no pude contarle a él de manera sencilla. Y por eso, de tanto en tanto, le doy vueltas al asunto tratando de explicármelo a mí mismo, seguramente de manera muy burda, para el escándalo de la ortodoxia teológica, pero sin ánimo de hacer teología o andar sembrando herejías.

En dos palabras, creo que la crítica de los musulmanes que acusa a los cristianos de politeístas surge de una mirada superficial del evangelio. Evangelio en el que el mismo Dios, en persona, viene a anunciarnos su amor y su misericordia.

No hay duda de que Dios es uno solo también para los cristianos. Dicho en lenguaje sencillo, es Dios quien decidió bajar al mundo y andar entre nosotros para enseñarnos de primera mano cómo Él nos aconseja que vivamos. 

Entra al mundo en su divinidad soplando su Espíritu sobre una mujer virgen, haciéndose hombre no por las leyes de la carne, sino por su poder creador. Se hace hombre y es “Dios con Nosotros” por unos años mostrándonos cómo vivir en familia, en el trabajo, en adoración y obediencia y por amor. Nos indica el amor al Padre y al mismo tiempo nos dice que Él y el Padre son una misma persona, un mismo Ser. Porque lo son, pero Dios se hace uno de nosotros. Y para nosotros Dios es nuestro Padre.  Es Dios enseñándonos como mirarlo, pero haciéndose uno de nosotros. Asumiendo realmente la naturaleza humana en la tierra, pero siempre siendo Dios Padre en comunión con el Hijo, en la persona de Cristo.

Y entra Dios al mundo sin perder su divinidad y lo deja de la misma manera. Nadie le quita la vida, sino que Él mismo la da y la recobra, se queda entre nosotros y sube al cielo para dejarnos sus enseñanzas, pero sobre todo dejándonos su presencia eterna en la Eucaristía, comprometiéndose, para siempre, a caminar con cada uno de nosotros, si es que nosotros lo queremos y se lo pedimos.

Nos viene a mostrar que no es un Dios rey que da y pide a cambio de vasallaje, sino que es un Dios Padre que ama a sus hijos, creados a su imagen y semejanza, con alma y libertad de espíritu, dándonos la creación entera en herencia para vivir la vida en la tierra.

Decía Charles de Foucauld, que Cristo ayunaba y se retiraba a orar no porque lo necesitara, sino para darnos el ejemplo de cómo hacerlo y así vivir la vida en presencia de Dios.

En otras palabras, San Juan Casiano, en el siglo IV, escribió que Dios se hizo hombre, pero no vino únicamente para salvarnos, sino también para darnos en su persona el tipo de la perfección y el ejemplo de las virtudes. Todo esto lo fui aprendiendo mucho después de mi charla con Yusuf. Y aun sigo aprendiendo…

 

El evangelio es esta historia de amor, llena de divinidad, valor, pedagogía desde el ejemplo y la palabra, generosidad, humildad y que se completa con la promesa eterna de un Dios Padre que es creador y todopoderoso, pero además compañero y guía en el camino de la vida, con cada uno de nosotros. 

Esto se terminaría de explicar, para que un musulmán pueda entenderlo, diciendo que creemos en un solo Dios, que se hizo hombre, o hijo, entre nosotros para que nos redimamos y entendamos su voluntad como Padre y creador. Y que en este proceso nos mostró que Él sopla su espíritu, como lo hizo sobre María y, de ahí en más, sobre todos los que queramos seguirlo. Por eso decimos que el Dios único también fue Hijo en este mundo y estuvo, y está, en el Espíritu Santo cuando sopla sobre nuestras almas. Alma que sólo tiene Él y nosotros, por ser creados a su imagen y semejanza. Alma que diferencia infinitamente al hombre de toda creatura de la creación, por poseer intelecto y voluntad. Y diría, metafóricamente, que el intelecto de nuestra alma posee dos órganos principales, que son la Razón y la Fe. La razón nos ayuda a ver y andar entre las cosas de este mundo. Y la Fe nos permite ver y andar entre las cosas eternas, nos permite unirnos a Dios en este mundo, con proyección eterna, por amor y en libertad. Con la Razón podemos teorizar la existencia Dios, y dar “razones” de su existencia, pero con la Fe podemos conocerlo. No se llega a Dios sin la Fe, por la pura razón.

A veces escucho a algunos que dicen “creer en la ciencia”, que tienen fe en la ciencia y que al mismo tiempo quieren dar y piden razones de la existencia de Dios, de un Dios personal que es imposible de entender con nuestra razón y solamente se puede conocer con el órgano de la Fe.

Si hoy volviera a encontrarme con Yusuf me parece le diría más o menos esto. Y que la estructura de la vida no es mucho más que esto, después de la venida de Dios, hecho hombre en Cristo Jesús, que es como quiso lo conociéramos aquí en este mundo para que con El vivamos para siempre.

Gabriel Vazquez Amabile

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