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Un recuerdo para nunca olvidar

Aug 19, 2026

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Un recuerdo para nunca olvidar
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Llegamos todos juntos, unos en auto, otros en Cole. Los bolsos no parecían tan pesados, aún cuando a cuestas traíamos las cañas para los adultos y los bogueritos para los más chicos.

Caminamos hasta ver la casita, dónde habitaban las películas para la siesta y la comodidad de un hogar eterno.

Fuimos a la costa, como todos los veranos hasta entonces, con la arena caliente bajo los pies, los desniveles de la tierra mojada a orillas del rio y el sol en su punto mas alto.

Me senté a la orilla con los pies en el agua helada, con el mundo en silencio y el libro abierto sobre las piernas, ese libro de hojas desgastadas por el tiempo. Cerré los ojos, solo un momento, quería esa tranquilidad para siempre, dónde el viento se lo lleva todo y el sol lo reduce a cenizas.

Me llamaste por mi nombre, a veces todavía lo oigo, volte la cabeza con la brisa volando mi pelo, y te sonreí, como sonríes a alguien que sabes que no será eterno.

Caminamos juntos hasta la casita, esa casita de los recuerdos, donde el olor a rio lo impregnaba todo. Nos sentamos en ese gran mesón de madera oscura, el asiento de la derecha seguía moviéndose cada que alguien se levantaba.

Me diste un vaso con moras y azúcar dentro. Aún puedo sentir el dulzón en la lengua, y la textura en la punta de los dedos, me senté sobre las hojas caídas de aquel sauce, y escuchamos las canciones que eran solo nuestras, nuestras canciones del pasado.

El naranja del atardecer invitaba a la luna a hacerse presente, pero el tiempo se resistía, la noche no quería llegar, años después agradecería a los largos dias de verano, por darme unos minutos mas.

El día llegaba a su fin, pero yo aún estaba llena de arena, con el cuerpo frío por jugar con el agua del bombeador y la cara ruborizada por el esfuerzo. No imaginé que posiblemente, volvería a anhelar ese sentimiento toda mi vida.

El camino a casa era ruidoso, lleno de música, de bromas, lleno de promesas de volver un día más.

Te despedí con un abrazo, uno fuerte como me decías vos, aun recuerdo las arruguitas alrededor de tus ojos y la emoción de los planes del siguiente fin de semana. Uno que no llegaríamos a vivir.

Ana Martinez

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