Hace seis años, en un pequeño pueblo costero, vivió una anciana.
Su familia la visitaba cada invierno y verano.
La anciana tenía una nieta que amaba.
En un invierno, la nieta se enamoró de un joven recién llegado.
El joven correspondió a los sentimientos de la muchacha.
Los enamorados acordaron verse cada vacación.
Y así fue, cada invierno y verano los jóvenes se veían.
Hacían picnics en la costa mientras contaban anécdotas de sus vidas.
Sus penas y alegrías.
Pero el joven no podía aguantar la ausencia de su amada.
Y en su segundo año con esta rutina, él decidió estafarla.
Le dijo que su amor por ella era inexistente.
Y su cariño le pertenecía a otra joven del pueblo.
La muchacha, desolada, con el corazón destrozado en infinitas partes.
Se fue de la costa, dejó en ese lugar su comida, su libro y su ser.
La muchacha volvió a casa con lágrimas en sus ojos y con una herida en el alma.
La muchacha no salió de su casa y pasó tiempo con su familia para olvidar su pena.
El joven también sentía su ausencia.
Se arrepentía y decía que aquella decisión fue la mejor.
Aunque en el fondo se arrepintió de dejar a su amada.
Los años pasaron y ellos no volvieron a cruzar palabra.
Cuatro años después de su inesperada ruptura.
La muchacha ya era una jovencita de unos 18 años.
La jovencita estaba en su ciudad yendo a su empleo para pagar sus estudios.
Y su teléfono suena.
En la pantalla, un número desconocido.
La jovencita contesta y recibe la dolorosa noticia de que su abuela falleció en un hospital.
Sus padres, lejos de la ciudad.
Le encargaron cuidar la casa de su abuela .
La jovencita vuelve, y en el camino recordó a su amado.
Tan dolorosa fue su separación.
Y ella creía que fue una traición.
En el fondo, la jovencita tenía muchas dudas.
Pero pensó que probablemente él ya se había ido del pueblo y vivía en otra parte.
Mientras tanto, en la playa.
Un joven de unos 18 años pensó en su amada.
Se enteró de que la abuela de dicha muchacha falleció.
Y eso lo llenaba de sentimiento.
La jovencita llegó al pueblo.
Y en la entrada de la estación.
Un joven la agarró del brazo.
Era dicho joven. su amado.
—Tanto tiempo, Judith, ¿cómo te va?
Preguntó el joven.
—¿Isaac?
Le respondió Judith mientras sentía como sus sentimientos de adolescente volvían a florecer.
Judith se abalanzó a sus brazos, porque comprendió que Isaac la extrañó.
Y en el fondo, Judith también lo extrañó.
En un pequeño pueblo costero, una joven llamada Judith está en la casa de su abuela fallecida.
Junto al amor de su vida.
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