cuando salimos del hospital vimos un pájaro muerto
en el suelo, sus pequeños órganos lo rodeaban
estaba deshecho, vacío
la fragilidad de un ave que cae de su nido
es a su vez la fragilidad en sí misma siendo
desmembrada por la dureza
no soportamos la imágen y miramos hacia un costado
lo rodeamos
no hicimos nada por su cadáver que comenzaba a
descomponerse
deberíamos haberlo enterrado deberíamos haberle
llevado una flor
y su muerte debería haber sido menos cruel, ahora
no habrá un lugar al que podamos ir
a llorarlo
entonces el mundo eventualmente lo olvidará
y nosotros sabemos más que nadie
que no hay peor soledad que el olvido,
te miré y ví en tus ojos reflejado mi dolor
cómo puedo extrañar algo que no existió me
pregunto
cómo es posible perder algo que nunca tuve
yo me entregué y yo me destruí, todo a la vez
ahora el recuerdo de su cuerpo despedazado
va a torturarme cada noche de cada
día
voy a pensar tanto en eso sin que nadie lo comprenda
voy a remediar mis errores voy a enterrarlo en la ciénaga
de mi memoria
voy a llevarle una flor a su tumba cada vez que algo se
vuelva inolvidable para mí
vos me observás con atención, recorriendo mis palabras
te lastiman mis heridas cicatrizadas porque te lastima
no haber
llegado a tiempo
pude verlo en tu cara esa madrugada
de alguna manera tu voz fue menguando la angustia
cuando muera dejaré en tus manos el recuerdo
de sus restos, yo sé
que sabrás qué hacer con lo inmortal
si los dos nos enamoramos de una vida que no
conocimos y a los dos nos atormentó la quietud de
un corazón que no oímos latir
sabrás qué hacer conmigo y sabré qué hacer con vos,
sabremos qué hacer con lo inmortal.
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