mobile isologo
buscar...

Un montón de nada.

Jan 23, 2026

112
Un montón de nada.
Empieza a escribir gratis en quaderno

Muchas cosas están puestas a prueba.

No quiero dejar toda mi voluntad en un solo camino. (No me parece posible)

Quiero vivir compartiendo lo que escribo y que sea tan mío que a nadie le importe realmente si en el mundo del arte sería considerado como algo bueno o algo malo. Quiero retar a mi cerebro, sin embargo, aún en esto suelo dudar muchas veces.

Lo quiero todo. Un todo que se constituye con muy poco, pero para el que el tiempo parece estar siempre agotado.

—Sus palabras fueron valiosas—, dirán algunos.

—Atrevida y contestataria, pero no lo suficientemente vanguardista—, dirán otros.

¿Qué diré yo mañana por la mañana?

Me entrego al delirio y pienso en que creerán de mí los que me lean,( si acaso existe alguno). ¿Qué inscripción, qué adjetivo pondrán justo al lado de mi recuerdo?

Le tengo tanto miedo a las presuposiciones. No soy nada de lo que ustedes creen. Tal vez sea menos. No puedo saberlo, y es que hace mucho que no confío en las palabras. Incluso los delirios me mantienen más sosegada.

No hay lenguaje en el cual me entregue a lo desconocido. Estoy siempre tensa y estoy exhausta. —¿Exhausta por qué?— dirá el mundo. Y yo aún no tendré listo mi manifiesto.

Hay tanto para lo que se me hizo tarde y tanto a lo que aún podría llegar a tiempo. Cosas para las que incluso el tiempo me quedaría holgado. Lo que me cansa es este exceso de palabras; palabras encadenadas, una tras otra, y yo sin saber dónde archivarlas. Pertenecen a tantas categorías. Y cuando me atrevo a guardar la primera me acecha una ansiedad atroz, que es como una voz que me dice que me estoy equivocando mientras finjo no darme cuenta.

¿Habrá alguien capaz de mirar la belleza en aquello que yo desprecio por considerarlo insuficiente acorde a mis heroicas expectativas del pasado?

Quise ser tanto y no lo soy. Y todo dependía de mí.

Todo estuvo dentro de mis manos, pero yo veía mis manos y las veía tan pequeñas, tan incapaces de sostener un mundo que se desborda, a veces por exceso de palabra y tantas veces por falta de ella.

¿Qué haría yo, posicionada en este tiempo, con estas, mis manos diminutas y fugitivas, con esta boca rota por un absurdo descuido y con este pensamiento lleno de retazos a los que nunca quise ponerles nombre?

¿Que haría yo, Dios? ¿Que haría yo?

Julieta Marroquín

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión