Siempre me pareció naturalmente extraña la forma en la que se escuchó por siglos a los demás hablar de las rupturas, del desvincularse del otro, de la lejanía y del desapego; primero con versiones desgarradoramente dramáticas como Romeo y Julieta; como las novelas del romanticismo y sus finales melancólicos, como los textos de reyes desahuciados que juran intercambiarían toda la fortuna acumulada tan solo por compartir el oxígeno en una misma habitación con quien dicen haber amado toda una vida y de quien presumirán guardar hasta el último día los recuerdos compartidos.
Todo para actualizarnos a la "neo-escritura" y sus formas más viscerales de definir el tránsito desolador de las separaciones, y el duelo que con estas ha de hacerse.
Sin embargo, luego de haberme visto reflejado en tus ojos casi que verdáceos otra vez, puedo afirmar que ninguna de aquellas maneras mencionadas aplica para lo que siento por los dos.
Ayer te fuiste, y te fuiste cuando más te empezaba a querer; se te notó mas segura de vos misma, más madura y más terrenal, pero mantuviste tu esencia intacta; tus hoyuelos se remarcaban igual cuando te reías y tus manos todavía bailaban juntas en pareja cuando tu lengua empezaba a denotarse impaciente por escupir la idea que rebotaba para todos lados en tu cabeza.
El mapa astral con la canción de tøp que me regalaste ya no es nuestro, sino solo mío, se volvió posesión propia y yo abandoné la piel de posesivo hace un tiempo ya como para presumir del egoísmo detrás de tal adquisición que ya no compartiré.
Es difícil verbalizar todo lo que siento ahora mismo cielo, pero asumo te habrás dado cuenta que mis ojos te hablaron mí boca lo hiciera, y vos que siempre supiste escuchar, no creo que se te haya pasado por alto el "hola, sigo siendo yo, lau".
Dicen que el tiempo es relativo, subjetivo para cualquiera, y no me atravería a negarlo después de sentir que esta hora de charla que me dsite fue la hora más corta que viví en mi vida, sin caer en la exageración.
Sin embargo, sé que la única y mejor versión de vos, no se sentiría para nada orgullosa de verme estancarme una vez más en nostalgia, melancolía y remordimientos que no llevan a nada. Sé que esa faceta tuya, está a la espera de que salte de un empujonazo de la cama y encare el mundo con esa autoconfianza, labia, determinación y ambición que siempre me caracterizaron.
Y lo voy a hacer, aunque no te vuelva a ver lau, el satisfyer no nos sabe hacer escritos, así que nos veremos a la vuelta, en la reseña que vendrá, con el intento que daré por el futuro mío que anhelaste para mí alguna que otra vez en el ayer.
Cinco años no son nada en la adultez, pero sí son más que suficientes para recordarte cuando salga del nido otra vez.
Firma Nicolás.
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