Un idiota que cree que el chocolate es para siempre
Aug 25, 2026

Ra, Inti, Amaterasu. Son formas de referirse al sol en diferentes culturas.
En la mía, mi sol sos vos.
Así como cada pueblo tenía su propia definición sobre esas entidades, yo también tengo la mía.
Ellos se basaban en la religión o en sus creencias...yo me baso en la confusión.
No es un sentimiento que vos me hayas generado, es todo lo contrario, es lo que dijiste que te hago sentir.
No puedo culparte, o tal vez si. Simplemente no buscábamos lo mismo.
Vos eras incapaz de alejarte y yo me aprovechaba de eso, así como vos aprovechabas para estar conmigo.
Tu deseo era crear momentos tiernos, el mío era saciar los míos y vos solo eras eso.
Un deseo.
Como cuando tenes ganas de un chocolate a la noche, vas a la heladera y encontras una caja. Sacas uno por uno solo cuando la luna sale, siempre que se te antoja algo dulce, para después ignorar su existencia.
Así describís como te hacía sentir, usada. Anhelada al anochecer para luego ser desechada al salir el sol.
Yo creo que estas exagerando. Al fin y al cabo no te quejabas, después de varios meses ya no decías nada.
Creí que iba a poder tenerte siempre conmigo, hasta que antes de despedirnos se me ocurrió decirte:
-Sos como un sol para mí
-¿Por qué?- Ladeaste la cabeza mirándome a los ojos. Pude notar como en la comisura de tus labios nacía apenas una sonrisa ilusionada
-Porque en verano no te quiero y en invierno te busco
Cualquier señal de felicidad que demostraba tu rostro se desvaneció al instante. No creí que lo entenderías, pensé que lo tomarías como algo romántico y seguirías conmigo.
Falle, mi ego me susurraba en el cerebro que podría hacer lo que quisiera con vos, total nunca te ibas a ir. Que idiota yo, mi ego y mi cerebro.
Pude apreciar, por primera vez tu mirada. Decepcionada, cansada, como si hubiera tomado una decisión por ella antes que su cuerpo. Y así fue.
Sus ganas de pelear para generar un interés romántico en mí se fueron junto con su ser. Esa noche la vi salir por la puerta para nunca más volver a donde siempre pensé que volvería. A mí.
No la extraño, tal vez un poco. Fueron años los que te tomaron para darte cuenta que era un tarado. Yo creo que siempre supiste que lo era, pero tenías ese complejo de rescatista. Querías salvar nuestra no relación de algo que no existía.
Después de meses me doy cuenta que el chocolate no es infinito, dura mucho pero se acaba, y cuando queres volver a probar su dulce sabor, te mordes la lengua al ver que ya no hay nada.
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