Los árboles de Belgrano danzando
entre las casonas
y la gente.
Los adoquines decoran
toda esta fachada tan particular:
sus cachorros en jauría,
y mi escritura despareja
en el 19.
Es un octubre nublado.
Voy cruzando Los Incas
rumbo a casa.
Mi perfume es el café,
y busco inspiración
con indie de fondo.
Siento que mi voz
ya no suena alto,
y las letras
se vuelven silenciosas.
¿Será que yo tengo
un silencio espectral
que me persigue hace meses?
¿Será que mi corazón se apagó
para dejar de brillar otra vez?
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