mi cuerpo
ya no tiembla,
como si supiera antes que yo
que la calidez no estaba solo en el cielo,
y sus tonos rosados y naranjas,
sino también en mis manos
que se entrelazan
con otras dos.
todos mis miedos desaparecen,
y cada uno de los fantasmas
que me hablaban,
ahora están mudos.
nadie hace ruido
y solo por este momento,
la tierra dejó de girar.
hay tanto silencio
que puedo escuchar mis latidos
unidos a los de ella,
formando un solo compás
al ritmo del mar.
y entre tanta quietud,
algo dentro mío gritó.
no fue solo un beso,
fue una forma nueva
de vivir en este mundo.
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