Continue escribiendo,
continúe jugando con las palabras.
Algunas eran tuyas,
creo que la mayoría lo eran,
las entrevesadas,
las raras y las más extrañas.
Me gustó la combinación, eras todo palabras y silencios, eras muchas contradicciones.
Seguí tejiendo una telaraña de palabras para ti, para atrapar las mejores y obsequiartelas. Me temblaba la mano, no podía escribir más rápido, pero sabía exactamente cuáles eran tuyas, temia que el viento las arrastrará y las perdiera entre los edificios.
Tu sabías lo que hacías, me mirabas con esa sonrisa obstinada, como quien ve algo que anhela pero no lo dirá, necia y terca.
Ví tus ojos provocadores mirándome,
buscabas que descubra un secreto, ¿uno tuyo o uno mío?
Mire las letras que se mezclaban con mis garabatos, que se perdían en tu sonrisa y volvimos a vernos, yo ya sabía mi secreto,
¿sabías tu el tuyo?
Creo que conocíamos el secreto de la otra.
Creo que es mejor dejarlo flotar entre nuestras miradas, mejor guardado que en boca del viento.
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