Sentir tu olor en mi cama.
Nuestros cuerpos enlazados
en una noche más,
juntos.
Tu olor, tu piel y tu abrazo.
Tu voz a la mañana.
El buen día de siempre.
Dormir es un ritual,
nuestros cuerpos se encuentran.
La fusión del calor cuando nos tocamos
y el sentir propio de cada uno,
que nos trajo hasta acá.
Me alimento de lo sensorial,
de aquello que puedo tocar.
Me alimento de vos y tu piel,
tan suave y fuerte a la vez.
Tu forma particular de darme cariño,
similar a la mía.
Tu mirada oculta
que me mira siempre
un poco más allá de lo que soy.
Te miro cuando nos despertamos:
todo sigue igual, pero yo veo algo más.
Es otra mañana que puedo recordar
que estás acá conmigo,
abrazándome para que no tenga frío.
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