Observaba aquella flor.
Cada pétalo que caía
era el tiempo que pasaba pensando en ti.
Era extraño…
porque aquella flor me recordaba a ti.
No tenía color,
pero era cálida
y emanaba un dulce olor.
Sus pétalos se mecían con el viento,
y en ellos veía tu cabello,
alimentando aún más mi deseo.
Su tallo, delgado y pequeño,
era como tu cuerpo:
tan suave, tan bello.
El mismo viento movía aquella flor,
y yo veía tu danza…
tu danza oscura,
tentándome,
haciendo de mí un tonto admirador.
Cuento los segundos
para vernos
y poder sentir
tu corazón…

Blas Guevara
Escribo para entenderme, escribo para saber quién soy. Si te gustaría apoyarme en YouTube pues también me dedico a la música.
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