En este día soleado y hermoso les voy a presentar a Henrietta.
Es una leyenda marplatense, pequeña y regordeta,
sus alas de decoro porque para ellas su peso es como el plomo.
Tiene los ojos bien saltones de tanta curiosidad
y dicen que su poder es tan grande como incontrolable.
Pero no sería lo mismo si yo te lo contase…
“En las mañanas radiantes
me gusta empezar mi día en la playa,
chapoteo y me hago milanesa,
me sacudo para seguir mi camino
y el sol se tapa con una nube densa”.
“Visito a mis amigos, los lobos marinos,
que siempre me dicen que tengo que ser más prudente
para que el clima deje de cambiar por mis accidentes,
pero yo no voy a dejar de pasear por la linda de mi ciudad”.
“Al mediodía paseo por la plaza Colón.
para estar con les niñes que salen de la escuela,
me subo a la calesita pero me suelo marear
y así como si nada arranca a granizar”.
“A la tarde hasta la laguna puedo llegar
cuando el cielo comienza a despejar,
juego con los patos. Pero los altos pastos me hacen picar,
y con un solo estornudo desato el huracán”.
“Al faro de noche suelo llegar,
después de un viaje largo para por fin descansar,
sus luces deslumbran mis ojos curiosos,
hasta lo más alto me gusta escalar.
la altura me da miedo y una inundación se desata,
que me lleva hasta mi casa para ir a dormir y mañana volver a empezar”.
“Todes me conocen porque el clima es inestable,
la ciudad es un cambio constante,
pero no voy a dejar de recorrer y curiosear
por la más linda, por mi ciudad”.
Y así, Henrietta sigue su andar,
entre soles, tormentas, chapuzones y sal.
Porque en Mar del Plata el cielo nunca se sabe, y dicen que si el clima cambia…
Un placer presentarles a la leyenda, pero me voy rapidito que si no me agarra la tormenta.
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