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” Todos tenemos una Misión, un llamado”.

Aug 1, 2026

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” Todos tenemos una Misión, un llamado”.
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” Todos tenemos una Misión, un llamado”

Esta mañana mientras estaba mateando, me encontré con una meditación de San Juan Damasceno (monje del siglo VII —dejo el texto completo al final—), y me quedé con este párrafo que me dejó pensando:

“Dios es bueno; apela al bien... Como él lo sabe todo y lo que nos conviene a cada uno, nos revela lo que nos es útil de conocer y lo que podemos llevar. Debemos, por lo tanto, contentarnos con esto y permanecer en ello.

Hmmm. En principio me sonaron raras estas palabras.

Sin embargo, parece muy lógico que a cada uno Dios nos revele lo que necesitamos y podamos cargar en nuestro camino de la vida junto a Cristo. Podemos perseguir también lo que “no es útil”, lo innecesario, pero Dios es práctico y nos revela lo que necesitamos realmente.

Cada uno de nosotros tiene una vocación, un llamado particular. El llamado para todos es buscar la Santidad, pero el particular es el que cada uno elige con su libertad y talentos para alcanzar esa santidad.

Siempre me pareció un misterio que Dios nos dé la libertad y los talentos, pero también nos deje una vocación o llamado personal, una misión que incluso puede ir cambiando a lo largo de la vida, no sólo por la edad, la experiencia o el contexto, sino fundamentalmente por nuestra cercanía y conocimiento de Dios.

La vida de muchos Santos son pistas de esto. Santo Tomás de Aquino, que al final de su vida quiso quemar todos sus escritos al darse cuenta de que la Contemplación era el camino más directo al conocimiento de Dios. Por suerte no los quemó y nos dejó dos mensajes: que a Dios se puede llegar por la Razón, pero se lo conoce por la Fe.

San Agustín, que en su búsqueda de la verdad finalmente se encuentra con Dios y eso transforma su vida y su misión. Su “Tarde te amé...”, “Tú estabas dentro de mí y yo fuera”.

La vida es una aventura misteriosa que Dios nos regala y nos permite elegir cómo vivirla. Como toda aventura, está llena de inconvenientes, de incertidumbres, pero promete no dejarnos solos y caminar junto a nosotros si se lo pedimos. No nos fuerza, nos espera. Sabe lo que es el dolor humano y por eso vino al mundo y se mostró como hombre para enseñarnos que Él sufrió todos los dolores: el desprecio, la burla, la traición del amigo, la injuria, la calumnia, la tortura y la peor de las muertes de su tiempo. Pero sobre todo para mostrarnos que eso no termina con la vida, y que la vida es Eterna. Y Resucitó para mostrarnos que Él es eterno y Señor de la Creación y de la vida. Solamente Él pudo hacerlo. Y nos dejó una nueva alianza, su palabra, su ejemplo de amor y nos dio a conocer al Padre y cómo caminar junto a Él.

Y se fue, pero nos dejó la Eucaristía para quedarse siempre con nosotros. Esa fue su promesa eterna para con nosotros.

Si lo buscamos, se nos revela. Y como nos conoce, sabe cómo acompañarnos. Y como buen Padre nos provee lo necesario. Aunque no lo veamos o podamos sacarle una foto, una selfie, para mostrarla a nuestros hijos como prueba de su existencia, podemos contarles a ellos que está ahí, pero que cada uno debe buscarlo y llamarlo por sí mismo, en su aventura de vivir.

Un misterio. La vida y la Creación. Dos misterios hechos de la misma materia que mueve el universo: el Amor de Dios. En inglés sería “the driving force”, la fuerza impulsora, motor inmóvil como dijo Santo Tomás de Aquino.

Me voy a empezar el día.

Tandil, Sábado 1 de Agosto de 2026.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

San Juan Damasceno (c. 675-749)

monje, teólogo, doctor de la Iglesia

La Fe ortodoxa, I,

“Herodes quería ver a Cristo”

"Nunca nadie ha visto a Dios." El Hijo único que se encuentra en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer" (Jn 1,18). Lo divino es inexplicable e incomprensible: "nadie conoce al Padre, excepto el Hijo o aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27), y el Espíritu Santo conoce igualmente a Dios... Pero después de este primero y bendito conocimiento divino, nadie ha conocido a Dios sino aquellos a quienes Dios mismo se revele...

Por tanto, Dios no nos dejó en la completa ignorancia, porque cada uno ha sembrado en sí el conocimiento de que existe un Dios. La creación, por su cohesión y su dirección, proclama la magnificencia de la naturaleza divina (cf. Rm 1,20). A continuación, la Ley y los Profetas y su único Hijo, el Señor, "nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2P 1,1), han demostrado el conocimiento de Dios, de acuerdo a lo que podemos conseguir. Por eso todo lo que nos fue transmitido por la Ley y los Profetas, los Apóstoles y los Evangelistas, lo aceptamos, lo conocemos, aplicamos nuestra devoción y no buscamos más allá.

Dios es bueno; apela al bien... Como él lo sabe todo y lo que nos conviene a cada uno, nos revela lo que nos es útil de conocer y lo que podemos llevar. Debemos, por lo tanto, contentarnos con esto y permanecer en ello.

Gabriel Vazquez Amabile

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