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todo sigue

maru

Aug 28, 2024

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todo sigue
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Barthes, en su diario: apenas había ella desaparecido, el mundo me ensordece con: todo sigue. Cuando estamos desanimados, a quién no le han dicho un: "no te preocupes, esto se pasará". En ese momento, la respiración vuelve a tener el pulso normal y el futuro deja de verse desesperanzador. Sabemos que es una realidad innegable, la vida continuará y eso nos dará la oportunidad de mejorar, de que la tristeza no controle nuestra cabeza. El problema, claro está, es cuando él "todo sigue" nos amarga, nos daña, nos quema. No queremos seguir andando, queremos llorar nuestra pérdida.

Las plantas siguen creciendo, tengo que ir mañana a una entrevista de trabajo, dentro de un mes cogeré un vuelo, en cinco semanas visitaré a mi madre, el fin de semana tendré una comida familiar. La vida sigue. Pero yo no quiero caminar. ¿Dónde queda mi dolor, como lloro, como siento, si la vida me responde con un: "todo sigue"? ¿Cómo ando en la tristeza si la rutina me impide que viva en la amargura? ¿Qué pasa si quiero llorar, gritar, y que el mundo pare, que no siga hasta que mi dolor se estanque?

Porque, entonces, tengo que continuar si la vida a su lado era la que conocía, y vivir sin su presencia no es mi rutina, no es mi vida. Me obligan a continuar, como si no hubiera existido, como si mi dolor al segundo de mi pérdida desapareciera. Necesito que el mundo se pare con mi dolor. Que las plantas dejen de crecer y que el resto del mundo conozca la muerte. Que sientan lo que es despertarse con dolor, con angustia. Tengo que seguir, fingir una sonrisa y acostumbrarme a la ausencia que será la única presencia que conozca.

La vida nos obliga a caminar, a acostumbrarnos al dolor. Caminamos obligados, con los pies arrastrados y con la cabeza gacha. Nos sentimos incomprendidos y doloridos, como si nuestro cuerpo hubiera estado dormido tantas horas que los huesos se entumecieron, y cada vez que damos un paso notamos el sonido irritante de ellos al chocar. Como si llevaramos horas andando descalzos, y los pies se llenaran de heridas. Seguir adelante es un esfuerzo, pero lo hacemos. Siempre lo hacemos. Porque en algún momento las heridas se van y nuestros pies se acostumbran al suelo rocoso. Porque puede que seguir caminando sea lo único que nos pueda salvar.

maru

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