La muerte no se entiende
hasta que deja de ser palabra
y se vuelve ausencia.
Hasta que un día,
lo que era siempre,
ya no está.
Entonces el mundo se inclina,
algo se rompe,
y todo lo demás sigue
como si no faltara nada.
La vida continúa —eso dicen—
pero nadie te dice cómo.
Cómo se sigue cuando lo amado
ya no respira en este lado del tiempo.
Te dan frases suaves,
te hablan de luz, de energía,
de almas que no mueren.
Pero hay vacíos
que ni el sol más brillante sabe llenar.
Yo no quiero eternidad,
quiero un segundo más.
Quiero el abrazo que no di,
las palabras que se quedaron
atoradas en mí garganta.
Y sí, quizá estás en todos lados,
pero yo te busco en un solo lugar:
acá.
Donde tu risa sonaba,
donde tu presencia bastaba
para que el mundo tuviera sentido.
No hay consuelo para lo irreversible.
Solo este amor que insiste,
que duele,
que se queda
a esperarte.
Y espero que estés esperándome también,
ahí donde florecen
los jazmines,
mi gran mujer,
manos de flor.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión