Antes de continuar, quiero aclarar que esto no se trata de mi historia, se trata de como Dios obro en mi vida, y te puedo asegurar que también quiere obrar en la tuya.
Segunda parte
En esta oportunidad, les voy a contar una situación más que viví. Exactamente no me acuerdo de la edad, pero creo que esto es una de las cosas que realmente impactó mi vida.
Ese día me invitaron a un cumpleaños. El lugar era mi favorito, un local muy querido y codiciado para los cumpleaños: inflables gigantes, cancha de fútbol. Lo mejor de toda la fiesta era el momento donde nos daban panchos. Se hacía un show especialmente para eso; los padres del cumpleañero se vestían como chefs, junto a quien cumplía años, y repartían los panchos a los invitados.
Lamentablemente, a mí me tocó comer un pancho en mal estado, y sí, empezaron los problemas. Sinceramente, no recuerdo mucho, supongo que mi mente lo bloqueó, pero tengo un recuerdo que no sé si está conectado con esto.
Lo que recuerdo es que una noche, ya cuando en mi casa estaban todas las luces apagadas, me levanté y empecé a llamar a mi mamá. Me acuerdo que lentamente me acerqué al cuarto de mi mamá, y con mucho miedo, cuando estaba por llegar, giro y detrás de la pared veo como una cara de muchos colores. Me acuerdo que era raro, no era una cara normal, era como de triángulos que se superponían unos a otros, y me preguntaba de forma violenta: "¿QUÉ PASA? ¿QUÉ QUERÉS?".
Después de esto no sé cómo continúa ahí, creo que es cuando, según mi mamá, empecé a tener convulsiones. Según dicen, me quedé rígido mirando para arriba. Un vecino que tenía auto nos lleva al hospital. De ahí solo tengo un vago recuerdo de tener como algodón en el brazo y la imagen de la plaza que está en frente del hospital. No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero lo que sí pasó es que, otra vez, los doctores decían que me iban a quedar secuelas por las convulsiones, y ¿sabes qué? No me quedé con secuelas. Dios obró y, a pesar de que en este caso también me dieron un diagnóstico negativo, Dios no permitió eso en mi vida. Como dije antes, Dios puede hacer lo mismo en tu vida.
Continuara...
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