Una vez mi psicóloga me enseñó a ponerme en el lugar del otro,
nunca sabemos que pueden, pensar, sentir o creer,
una vez mi psicóloga me enseñó a no herir a el otro, por más que me hallan hechos añicos mi corazon ya roto,
Así aprendí a ser sumiso de todos, estar para todos y creen en todos,
no puedo expresar lo que siento, eso llevaría a una discusión sin retorno,
no importa si yo soy el enojado, en algún momento tengo que consolarte en mis brazos cicatrizados...ya no están cortados, solo estaban lastimados cuando podía expresar lo que sentía, aunque sea con cuchillas, ahora solo me queda callar y expresar todo en una palabras sin final, que nunca nadie leera
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