Tengo el sentimiento de querer llorar como niño, con el cuerpo repleto de batalla.
Abr 17, 2026
No busques el reloj.
El tiempo es una soga que solo aprieta cuando intentas medir la caída.
¿Débil? No me insulten. NO MÁS.
Miento. Me miento con este cinismo verdugo. El miedo no es una idea, es una alimaña de mandíbulas ferrosas que lamen mis manos, buscando el rastro de una pureza que jamás habitó mi sangre. Solo hay costras. Solo hay rastro de lo que nunca fui.
Quise ser el demiurgo de sus miserias. El engranaje perfecto, la pieza de sacrificio para que su mundo no dejara de girar.
Quería salvarlos. Tenía esa ambición de santo o de loco. ¿Y ahora? ¿Quién desentierra mi nombre de este lodo de sombras?
Todavía los oigo. Se ríen en las circunvoluciones de mi cráneo, como un banquete de parásitos en mi propia casa. Repiten el segundo, el día, el clima, el lugar en el que fallé otra vez tratando de ser humano.
El miedo tiene rostro, tiene tu mirada, pero carece de la dignidad de sostener la mía. Tan habitual esa cobardía tuya. Muérete.
El silencio no es ausencia, la siento, me mata. ¿Un final digno? ¿Para quién? ¿Para alimentar el hambre de los libros? ¿Para que un académico diseccione mis restos con guantes de látex? AL DIABLO LA ACADEMIA.
Títulos para cadáveres, papel mojado para envolver la nada.
QUIERO SER. Más que este despojo que habito. Más que esta carne que tiembla como una hoja al borde del abismo. No soy un niño que implora, he bebido la ceniza de mis propios incendios y cada centímetro de mi piel es una herida que ha aprendido a morder.
Pero esta soledad... esta maldita soledad casi cuántica es una bestia de sangre fría que me devora desde el centro.
Si no te sirvo, no me mires. POR FAVOR.
Si no soy el filo de tus herramientas, arráncame las manos y lánzalas al desierto.
¿Pelear? ¿Por qué? ¿Por este montón de escombros que llamo existencia? ¿Dónde están las manos que juraron sostener el cielo? Solo hay ruido. Solo hay sombras proyectadas sobre una pared que se derrumba. MI ESPALDA.
No queda nada que salvar. Y en esa pérdida, finalmente seré libre(?), me volveré la nada.
No hay motivo para suplir agonía con lírica, no sé qué hacer, necesito aferrarme a algo, no quiero perder el piso, no más, todavía puedo, TODAVÍA PUEDO SER...

Evan
Busco un ángulo muerto para mi tristeza, con la calma de quien no busca ser carga en el paisaje, pese a que su naturaleza aún demande la anomalía de una ternura que le rescate.
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