aunque el sol no me sonría, sé que es un poco mío,
mis sueños buscan claridad,
en ambientes cargados de humo.
y no es que esto me moleste,
es más bien excitante
la confusión de lo gris en una noche sin luna, si entendés eso y no das la vuelta,
podría regalarte una ciudad ardiendo.
sé que el calor encuentra aquello que quemas.
siento eso tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto
tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto tanto o más, no es que repita para desvariar, es que tu sangre y la mía se funden sin cesar, no es que los lazos se rompan, si no que el tiempo los confunde y enreda.
(el exceso de palabras no se compara a lo mucho que dolió escucharte anoche)
la ebriedad deduce en tus labios,
que desean algo más,
que el afecto repentino de un extraño,
si no más bien el calor de aquello que se desconoce y anhela.
cuando me quedo sola no puedo parar de pensar en el té,
¿entendés eso?
me sentaría en una esquina a llorar,
pero vivo en una habitación circular,
y eso me desespera,
tanto como observar un mar en calma eterna, porque siempre quise saber que había más allá
de el final de la noche que leía en las líneas de tus manos.
acá te digo de nuevo,
que el humo que viaja de mi mundo al tuyo,
no es otra cosa más
que un mensaje,
que quiere decir
que es la única cercanía que poseemos.
en esta cama nada es propio,
solo el dolor que punza en mil nervios,
y te hace saber
que no hay ningún lugar en el que podrías descansar,
¿te diste cuenta?
haciendo el mismo camino sentimos diferentes risas
vendo está canción al mejor postor,
porque nunca fue mía.
tomaste mi respiración en tus manos,
te llevaste todos mis suspiros.
aunque no me des un cigarrillo hoy,
sé que nada es mío
más que esa última risa concedida.
estoy perdiendo mi tiempo en el misterio de por qué tus ojos brillan
menos los viernes que los lunes)
renunciar a todo no podría doler tanto,
como ver el sol alejarse de mis manos.
intento maquillar ideas con el brillo de las tuyas propias. mis manos en la arena te conceden esto que has ganado,
estadía en lo que escribo.
solo por ganar algo más en dónde dormir
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cordero indefenso
toda esta ira alguna vez fue amor, y toda mi devoción se vuelve violenta.
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