Te recuerdo sentado en una esquina de tu cama.
Me detuve en tus pestañas y te miré fijo
todavia no podia creer que nos queríamos.
La magnitud de tu cariño se medía en la escala de tus palabras
que me atravesaban con calidez.
Sabías lo que hacías
y eso un poco me asustaba.
Tu voz suave desviándome de mi moral.
Creía conocer lo que tenía que hacer
pero en contra de pronósticos
me llamaste “mi amor” y la vida carecía de lógica.
Me acercas a vos y medimos la distancia entre nosotros
con un pensamiento claro:
no hay limite en querer.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión