Quiero ser tu capricho. No me importa si de mí no estás enamorado, solo pido que me devores hasta el alma; y no es porque romantice el canibalismo, sencillamente es que quiero sentir lo que es ser deseada. El por fin ser tu persona predilecta, la correcta, la indicada para ti; ser la única que puede llenar tu vacío, en otras palabras, ser tu delirio.
No busco congeniar nuestras almas eternamente, me conformo con la necesidad de tus dedos por recorrer mi cuerpo en la oscura noche, aun sabiendo que al despertar tú ya te has ido y entendiendo que soy tu mejor vicio.
Consúmeme sin prisa porque la noche blanca será nuestra morada —ya sabes que ella es la amiga fiel de los amantes—; no importa si las horas se van, pues vendrán más veladas donde retomaremos lo inconcluso.
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