mobile isologo
buscar...

te amo porque no quiero pelear

malvina

Dec 22, 2025

151
te amo porque no quiero pelear
Empieza a escribir gratis en quaderno

tengo un recuerdo adherido a las muñecas,
es como esposas de algodon

nos tomamos un taxi a la salida del cine, es tarde, salimos euforicos y felices. Casí ni queremos tocar a esa alegria por miedo a que se rompa. Queremos llevarla hasta casa y que se filtre entre los dedos cuando nos demos la mano.
De repente, cuando ya estamos cerca, el tachero empieza a ser un recorrido innecesario, vos te pones nervioso. Da muchas vueltas y el contador del perimetro sube. Vos mascullas y me hablas en confidencia, ya con la bronca desparramada: "hace eso esperando que no nos demos cuenta así puede cobrarnos de mas, ya me conozco ese truco, hacen todos lo mismo". Te haces cargo. No recuerdo que es lo que le decis al chofer, no lo acusas directamente, pero tenes los medios para hacerle saber que sos mas vivo que el y los usas. Tus palabras y movimientos tienen fuerza pero siguen estando guíados por tus impecables modales, esos que son tu especialidad, que te son tan faciles de cruzar con tanta variedad de situaciones. Domas a la situacion en dos segundos, con agilidad y sutileza. Yo jamas podría hacer algo así.

Nos bajamos. Vos te sentis orgulloso de haber identificado la injusticia y haberla interrumpido a tiempo. A pesar de los pesos que tuvimos que pagar de mas, vos sentis que saliste victorioso del crimen automovilistico. Pero tal cual como funciona el mundo, en donde las situaciones son siempre las mismas y si varían es solamente porque cambian de lugar las cosas: ahora la que que sale por la puerta hecha una furia soy yo.

Nos acostamos en la cama. Me miras sonriendo, buscando complicidad en esa critica a los tacheros que pretende ser de estatus sociouniversal. Queres que compartamos el sentimiento de ofensa, que nos sintamos atacados por lo mismo. Siempre hacemos eso: configuramos el zoom de los lentes personales por los que vemos el mundo- para que queden parecidos- apuntando a las mismas personas. Peleamos mucho nosotros y los conflictos quedan siempre en las memorias de las camaras, así que así es como ajustamos las cuentas. Para asegurarnos que todavía hay cosas en las que podemos entender al mundo de la misma manera, que pisamos los mismos barrios con las mismas leyes. Son los respiros que nos permitimos ante estar tanto tiempo traduciendo la cultura del otro, que a veces parece, con terror, intransferible. Para que el adversario deje de ser uno de nosotros, para eludir el terror de tener que expulsarlo, debemos apuntar hacía alguien mas. Pero yo rompí el pacto que esa noche había pedido. Toque a la alegria y te tome fotos sin tu consentimiento. Mi zoom enfoca a un defecto microscopico y me infecta de una dismorfia obsesiva. Estoy indignada. Alzo la voz: ¿como vas a tratar así a un pobre tipo?
shh me decis, preocupado de que alguien nos escuche. Estas sorprendido, por un segundo no entendes lo que esta pasando. Esperabas que celebrara que defendieras a nuestras billeteras siempre agonizantes, no dudaste un solo segundo del sentido que tenía lo que hacías. ¿Tu reacción del auto era candidata para el cuestionamiento? ¿¿como?? si esta vez jurabas que lo tenias todo cubierto. Habías actuado con refinamiento. Habías hecho lo que siempre me gusto de Ser artesano con el determinismo, la desobedieci, la franqueza y la cordialidad. Yo expulso soldaditos de todas partes y usan mis brazos de tobogan para llegar a los tuyos, vos las sentis como hormigas rojas, te hacen arden la piel. Yo en el fondo empiezo a darme cuenta que mi batalla se parece demasiado a un espectsculo de marionetas, pero el orgullo y la adrenalina me impiden retroceder. La respuesta a la batalla que había iniciado no es con la que esperaba a encontrarme, la que motivó que la inciara en primer lugar: vos no contra-atacas. Me quedo solitaria y desolada en medio del campo. Insultando y dando discursos sindicalistas como una esquizofrenica. Hubiera puesto las manos en el fuego por defender a aquel desconocido de una escena que no le habrá quitado mas de cinco segundos de sueño. "Debía de haber otro motivo por el cual dío los desvíos que dío", "Se habrá perdido se habra perdido" repetia yo incesantemente, mas para mi que para vos. Soy un disco rallado. Un disco rallado que habría que haber sacado del tocadiscos. No importa si la cancion es buena si la distorsion incomoda al oído.
No llegamos a ningun acuerdo. Me acuesto en la cama me doy la vuelta ofendida y te doy la espalda, decidida en romper la ley mas historica de la constitución mundial del amor: no irse a dormir enojados. Así de grande era mi terquedad.
Y aca, aca es donde el recuerdo deja de ser un mal sueño para volverse una pulserita de hilos, de esas a las que se le quema la union y no te sueltan. De esas que tan livianamente se adhieren a alguna de las extremidades de tu cuerpo que hasta te olvidas que las tenes. Te olvidas hasta que bajas la mirada y la ves, y ahí esta su tacto, casi impalpable pero eterno, personal, historico. Hilos sucios y viejos que alguna vez fueron un accesorio pero envejecieron para transformarse en amuleto, la prueba de la posibilidad de lo imposible. Como una esposa de algodon
Pasan diez segundos en los que estoy con los parpados cerrados a presion y con un ceño fruncido que  para nada es el entrecejo que tiene una persona que va a poder dormir, hasta que siento la caricia mas suave que recibi en toda mi vida. Es tenue pero desparrama amor a la manera  en la que solo pueden hacerlo los gestos inmensamente suaves. Así funciona tambien el mundo, esa es otra de sus extrañezas: mientras mas grande el nivel de amor mas sutil es su gesto. Como si el amor no entrara en cajones grandes porque se escapa por los itersticios.  Todos los abrazos fuertes tienen un momento en donde la fuerza se diluye pero los cuerpos siguen ahí, con el tacto mas volando alrededor nuestro que poe encima de nuetras ropas. Las caricias notorias, ademas, pueden fingirse. Pero al amor que se filtra entre los nudillos, meñiques, u ojos, ese es mas dificil de replicar. Como si de lo tan vibracional e inmenso que son los amores profundos, la unica manera de sentir su verdadera potencia fuera rozandolo.
"despertate, mirame una vez mas"  dicen las llemas de tus dedos sobre el dorso de mi mano.
Me levanto y me enderezo.
Estoy un poco confundida pero alzo la mirada y te busco,
ahí estas. Me recorre un alivio. Como si durante esos diez segundos con los ojos cerrados hubiera podido despertar de un sueño a un mundo en donde no existis.
"Perdón,  Te amo" me decis. Todavia tus dedos hacen circulos en mi mano.
Algo se explota adentro mío. Algo se estira, se infla, se tensa y se rompe. Sus partes quedan flotando como la espuma de las olas chiquitas de un río. Ya nos habíamos dicho te amo antes, pero este es distinto, y lo se en el momento mismo en que lo pronuncias. Estan sobrevalorados los primeros te amo, estos casí nunca son una revelación porque la mayoría de veces una ya los espera, no tienen caracter confesionario sino de firma. Hay veces que los te amo mas importantes son otros, los que son una carta personal hecha a mano.
Me entregas la razon servida en bandeja,
esta ahí, sobre tus manos, no se que hacer, ya no quiero tomarla, puedo percibir como lo que defendia fervintemente se vuelve un recuerdo lejano, borroso. El hilo de mi enojo pierde sentido, se estira, se quiebra:  me hace sentir desnuda. Sentimiento parecido al que tuve cuando, hasta hace poco, estuve sola en el campo de batalla baldío, pero totalmente distinto. Ahí me sentia desubierta y con ganas de taparme, y aca no se, creo que tengo ganas de que nos cubramos los dos, de que me acompañes a caminar para atras. No se si racionalmente crees que estoy en lo correcto, lo dudo mucho. Pero puedo ver que cuando me das la razon es sincero. Nunca había visto algo así. No recuerdo la ultima vez que no tuve que analizar un cuerpo para verificar si mentía. Es un momento en un millon: la locura aca no es confiar incondicionalmente, no hacerlo lo es. Haces algo que no sabía, hasta entonces, que era posible. La gente te dice, toda la vida, "el perdon no sirve si no se siente", pero siempre se refieren al analisis racional de los hechos. Y yo no se si vos te arrepentias de lo que le dijiste al tachero, no se si estabas usando al perdon como transicion de la subjetividad. Pero tu caricia era de verdad, tu tono suplicante era de verdad, tu torso arrodillado era de verdad. Tu te amo era de verdad. Tus ganas de revertir las cosas eran de verdad, tu perdon era de verdad.
Esos son los perdones importantes, no solo los que vienen de un cambio de perspectiva o del beneficio personal que trae paliar las diferencias. Sino estos otros: los que vienen del deseo  profundisimo de que la difencia no mate a alguien. No mate a ese algo que existe a traves de ella. De controlarla sin exterminarla. De salvarla sin llevarsela. De no hacer el camino de la vuelta hasta su casa sin antes hacer un puente.
Tua ojos tienen por dentro chispas que se mueven, tu tono de voz suavizo todo la gravedad de la habitación: flotamos.
Sos un hombre totalmente distinto del de hace diez segundos pero sos el mismo, te reconozco por todas partes. "Hola, ahí estas"  te digo, para mis adentros, entre suspiros.
Noto que tenes como un cansancio medio triste. Repetis una vez mas el clamoroso pedido: "no quiero pelear con vos.... te amo, y no quiero pelear". Es una suplica de vida o muerte. El tiempo esta detenido. Pareciera que lo que decis es en realidad "te amo porque no quiero pelear, no quiero pelear porque te amo".
Repito, otra vez, entre suspiros y como una esquizofrenica, en mis adentros:
te amo porque no quier pelear no quiero pelear porque te amo te amo porque no quiero pelear no quiero pelear porque te amo". Ese es el puente. El puente perdon. El puente diferencia. El puente del grito a la canción.

Por un momento despierto un poco del estado estupefacto y llego a ver que estas avergonzado. Pasada la desorientación de  las balas que te dispare torpe y desesperadamente, lo que te quedo fue una dosis de verguenza. Te enternecieron mis gritos, mis hormigas, mi alteración. Te enternecieron mis motivos. Mientras te ardía la piel cuando todo era un caos alzaste la miraste, ordenaste la observacion, agudizaste el zoom y me encontraste en el fondo del campo deforestado. Juntamos los cuerpos en señal de bandera blanca para la batalla que no fue pero que estuvo llena de terror. El terror si, ese sí que nunca es un campo desforestado porque no es un paísaje o una escena: es otra pulserita, otro tipo.
Creo que no te devolvi el te amo. Pero no por seguir enojada, sino porque el espectaculado que acababa de presenciar me había dejado muda. No se sintio como una falta, no me lo pediste, quizas en vos  algo también se había estirado, tensado y roto para despues quedarse flotando como espuma de mar adentro tuyo, quiza por eso tus ojos estaban mas brillantes de lo usual. Ese día estabas todo pintado de dorado. Tu yo del fondo ponderaba, en ese momento, sobre tus otros vos, y se comunicaba con la mía, con esa que nunca quiere ir a la guerra cuando todas las otras van. Nos dabamos la mano en la retagurdia de un campo desgajado, ensangrentado y vacío. Durante lo que duro ese momento, no hizo falta aclarar ni decirnos nada. El lenguaje es siempre la puesta en escena de una especulación, y nosotros, ese día, nos salimos de la hipotesis para meternos dentro de las hojas de papel. No mas traducciones ni camaras. Sabíamos que el perdon aquel por mas de no ser el tradicional era el perdon mas de verdad de todos. Sabíamos del amor, sabíamos de la tregua, del miedo, de la suplica, de lo que había detras de la manipulación de las camaras. Sabíamos lo que la noche señalaba. Sabíamos todo, en ese momento. Sabiamos todo del otro y también que el otro sabía, y que el otro sabía que sabíamos.
Nos fuimos a dormir abrazados. El acatamiento al consejo universal del amor intacto.
Mientras me arrastraba el sueño me acorde:

tu viejo era tachero.

malvina

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión