Eres MI sol, el que brilla en mi vida sin pausa,
y yo soy el cielo que siempre te aguarda.
Te miro de lejos, tan alto, tan claro,
pero tú nunca me has notado.
La luna te sigue en un lento andar,
quiere alcanzarte, te quiere tocar.
Yo te sigo en una mañana vacía,
mientras tú avanzas, sin saber de mi agonía.
Las estrellas me hablan, me cuentan su duelo,
que el sol y la luna jamás son el cielo.
Y aunque te amo con cada destello,
nunca seré la luz de tu sendero.
Ellas me dicen que deje de verte,
pero, ¿cómo podría yo dejar de quererte?
si de día te sigo, de noche te sueño,
tú sabes que aquí te espero.
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