Sufriendo el paraíso. Mi historia como Testigo de Jehová (Parte 1)
Jan 7, 2026

1. El paraíso espiritual
"No abandonemos nunca el hermoso paraíso espiritual en el que podemos disfrutar de paz y hermandad en este mundo malvado". Estas palabras las escuché en una reunión en el Salón del Reino* un domingo por la mañana y me hicieron reflexionar mucho en lo agradecida que debía estar.
Esta es una enseñanza básica que todo testigo conoce muy bien: dentro de la organización todos son amorosos, amables, se puede sentir como una verdadera familia. En cambio, en el mundo hay personas malas. La mayoría de ellos drogadictos, egoístas, mentirosos. Personas con las que no querés juntarte. Personas dominadas por Satanás.
Tenía 15 años cuando decidí que quería ser Testigo de Jehová, sin darme cuenta lo que eso implicaba. Pero como era una jovencita bien portada hacía todo lo que se esperaba de mi. Aunque eso significara tomar decisiones que no comprendía muy bien (dentro de los Testigos la capacidad de hacer cosas sin cuestionar es esencial, pero de eso hablaré en otro artículo).
El bautismo es algo muy importante, significa que comenzás a formar parte del "paraíso espiritual" y que rechazás la vida mundana, llena de dolor y sufrimiento. Si sos Testigo, comprendes estas palabras muy bien, porque te las recalcan y recalcan y recalcan. Siempre el mensaje es "acá estás a salvo".
Pero la realidad se aleja mucho de lo idílico. Y, si estás en la boca del lobo, es muy difícil salir.
*Salón del Reino: lugar donde se reúnen los Testigos de Jehová semanalmente para sus reuniones. Lo que muchos llamarían simplemente como "iglesia".
Seguime para leer la segunda parte: "Estamos en La Verdad"
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