No temo al ciclo, pero soy vulnerable a ti, Nyx. Tampoco te desconozco; en ti viví, pero tus oniros no son de clemencia ni de piedad.
Al volver no me dejes. Ya no puedo con su forma o los mundos que dan encuentro.
Por favor, llévame donde pueda descansar, donde un olvido sea el presente o donde ya no ansíe un volver.
Sé dónde estoy y dónde he estado. Y aunque conozca mi lugar y aparente respetar al tiempo, me tendrás aquí intentándolo todo, abandonando mis luces a cambio de ella.
¡No te pido más que lo que ya me has dado!
Sólo un último velo, uno que no dé retorno y en el cual pueda abrazar la lumbre de sus ojos, aquellos que aquí perdí.
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