Puedo vivir mil vidas
sin moverme del sillón.
En mi cabeza florecen casas,
amores, nombres y
futuros que todavía no saben
que existen.
Pero a veces tiemblo.
No por soñar,
sino por no saber
si el mundo tendrá manos
para sostener lo que imagino.
¿Qué pasa si mis sueños
son pájaros
y la realidad, un cielo sin estrellas?
¿Qué pasa si despierto
y la magia no encuentra cuerpo que habitar?
Entonces no respondo.
No concluyo.
Y mientras el miedo pregunta
si podré volverlos carne,
yo sigo soñando.
No para forzarlos a existir,
sino para no dormirme
si llegan.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión