Estaba por doblar en la cuadra anterior, apropósito, y así hacerme la que de casualidad paso por tu esquina. Caminaba despacio y relajada para que no se note lo forzado de toda la situación. Miraba los perros, los acariciaba, miraba las flores, arrancaba algunas, las olía y me decoraba el pelo, preguntaba precios y no compraba nada, y te vi. Un perro me ladró, salté y se me cayó la flor de la cabeza. Te vi. Pero no estabas en tu esquina y el perro casi me muerde. Te vi bajando de la moto y eso no hubiera sido nada extraño, pero no estabas solo.
-¿Qué es tanta felicidad? ¿Qué pasó ahora?
-Tuve un sueño amiga, un sueño que parecía la vida misma, no sabes.
-Y contame- le dice mientras acerca la silla a la mesa- Dale, decime.
-¿Te acordas de Marcos?
-¿El feo que está siempre en la misma cuadra, con la moto y…?
-Ese, sí. Pero no es feo ¿o sí?
-Y…
-Pero tuve un sueño con él.
Agarré la flor del piso, la volví a tirar con fuerza y la pisé. La volví a agarrar y la apreté en mi puño. Ya no era una flor, era una mugre de la calle, algo feo y marchito, sin color. Inmediatamente me di cuenta de que yo me sentía así: fea, marchita, sin color, apretada, tirada, sin vida y sucia. Te vi con alguien, y cuando le diste la mano mi tristeza pasó a enojo. Cómo me pudiste tratar bien si no tenías intenciones, si yo no soy la que por modestia se acerca, quién es la que no tiene pudor y te habla y te toca y te hace reír. Yo no soy esa flor, yo soy mi puño cerrado, el pie que te aplasta, la bronca en mi boca y el perro que muerde.
-Haría cualquier cosa por él, esta vez es en serio. Fue el sueño más real que tuve y me ayudó a abrir los ojos ¿te das cuenta? El siempre me pregunta cómo estoy cuando vamos a comprar, y sonríe ¿vos lo viste sonriendo así con otra? Yo nunca. Pero no me había dado cuenta, era obvio que era él ¿no?
-Y… siempre es lo mismo con vos igual. Te obsesionas y después nada.
-Esta vez le voy a hablar, pero me da mucho miedo y vergüenza. Ya pensé cómo voy a hacer: voy a comprar cualquier cosa y me voy a hacer la que necesito ayuda con algo, pero no se lo voy a pedir ¿entendes? Que él se dé cuenta y me ofrezca ayuda y yo voy a asentir, pero sin tanto interés y de ahí no me va a quedar otra que agradecerle y… todo va a fluir.
Ya imaginé todas las formas en que quiero besarte, pensé.
-¿Y cuándo es que este show tiene lugar?
-Mañana.
Me acerqué, camino casi que corro y no me importa todo lo que pensé antes. Camino, estoy viendo con más claridad y vos le prestaste tu casco, la llevaste en tu moto. La ayudas, la tratas con cuidado mientras yo camino sin mirar. Camino, camino, camino y de la mano tenés a mi amiga. Le prestaste el casco a mi amiga. A mi amiga la que se ríe con vos, no sé de qué, seguro de mí. De todo lo que le conté, de todo lo que te soñé. Se ríen de mi cara de sorpresa, de mi flor marchita, de mi desilusión. El cuerpo se me aflojó, dejé de apretar los puños y algo se me cerró en el pecho. Mi amiga es tan buena consejera que hizo el trabajo sucio por mí. Ni siquiera notó mi presencia, di media vuelta y corro, corro, corro.
Ya imaginé todas las formas en que quiero matarte, pensé.
Qué asco me dio que te tocó y vos sonriendo, arriba de la moto. Pensar en el asiento tibio y ustedes andando y el viento, y vos abrazándolo, me descompongo. Qué asco que te dormiste con la idea en la cabeza, te levantaste, te maquillaste y por algún motivo tomaste el coraje de acercarte. Qué asco que me escuchaste y te alegraste por mí, me duele la panza de pensar lo que te guardas. Se me revuelve todo de recordar las cosas que te conté. Vomité dos veces en el camino, la primera por vos y la segunda por nuestra amistad.
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