Estoy de vacaciones, el mar llega a la orilla. Debería estar en paz, debería estar tranquila, pero no puedo lograrlo. El abuso persigue cada instante de mi ser como una enfermedad indisoluble.
No puedo parar de tratar de hacer algo que me distraiga de enfrentarme al malestar (llamarlo así es protegerte) que significa mi yo siendo abusado y profanado por todos lados. Cada vez que me traicionabas emocionalmente, cada ve que abusabas de mi inocencia, estupidez, falta de experiencia se refleja en mí cada vez que me me miro.
Quiero cortarme hasta desangrarme antes de volver a verme.
Yo no voy a tener paz nunca más en mi vida. La tendré en mi muerte.
Busco paz conmigo. Perdón. Perdón a mi cuerpo.
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