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Sobre el silencio o el vacío

Abr 2, 2026

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Sobre el silencio o el vacío
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Ayer en una clase de la facultad el profesor comenzó a hablar de la práctica artística y del momento en el que nace una obra de arte. Enconces comenzó preguntando a la clase si nos parecía que en ese momento hay ideas o ninguna idea. Yo respondí que sí, que hay ideas, y una compañera dijo que no. Fuimos las dos que contestamos por lo que el profe extendió la pregunta al resto: qué les parece? Con quién están de acuerdo? No recuerdo si hubo otras respuestas o no, y si las hubo eran del tipo "estoy de acuerdo con fulanita o menganita". Por lo que tomó el celular y comenzó a leer un texto, artículo, no comentó de quién que hablaba del silencio y del aburrimiento. Sospecho que algo relacionado a Byung Chul Han, aunque no fue invocado en el debate, autor que no me gusta y con el que discuto un montón en mi cabeza. Lo leyó como puntapie para decir que es en el aburrimiento y en el silencio donde nacen cosas nuevas, donde se inician las ideas que devendrán obra, donde nos permitimos pensar lateralmente, y ponderó estos estadíos en detrimento de la imaginación: incluso dijo que la imaginación no sirve de nada para crear, porque es del pertenece de las ideas (???). Continuó ejemplificando con la típica "por eso en la ducha o mientras lavamos los platos tenemos buenas ideas". Obviamente no puedo estar más en desacuerdo con todo esto, por lo que mi intervención siguiente fue contradecirlo. Mi alegato, que inició escuetamente en la clase y que no pudo continuar porque la gente le tiene miedo al debate posta, lo comenzaré a escribir en el siguiente párrafo agrandandoló y agregando de antemano que sí, soy una obsesiva, neurótica y que me encanta serlo.

Sí es cierto que en la ducha o mientras lavo los platos nacen ideas nuevas, y que incluso es en ese momento de sorpresa y de sentir que es algo sorprendente lo que pensaste nace una experiencia estética, es su estadio primario, pero no porque nos aburra ducharnos o lavar los platos, es porque nuestra atención que está constantemente puesta afuera, podemos ponerla adentro. La atención es una fuerza pendular que va y viene, en la medida en la que hacemos cosas de manera más automáticas, esa atención es libre de ir y venir a donde quiera. Pero no es por el silencio o por el aburrimiento. Primero, no hay concepto más ideal que el silencio; no existe, jamás podremos experimentar el silencio porque no hay manera de decirle al aparato auditivo que se detenga. Incluso debajo del agua, donde el oído se encuentra en un medio desfavorable, no podemos dejar de escuchar nuestros latidos, nuestra respiración, las gotas de agua, etcétera. Pretender crear en silencio es un ideal totalmente inalcanzable, ponemos a nuestro servicio al silencio en la música y en el drama porque nos permite generar énfasis, pero es una herramienta discursiva, no algo que voy a buscar. Voy más profundo y pienso que buscar crear en silencio puede generar más frustraciones que otra cosa. Segundo, el aburrimiento me suena a un estado de la consciencia que sólo lo puede experimentar una persona que no tenga hijos, que no limpie la casa, que no tenga pendientes y que tenga un montón de cuestiones materiales y económicas ya resueltas. Otro aspecto alejado de la realidad de cualquier estudiante de arte en Latinoamérica. Buscar el aburrimiento (actividad que no se si existe), o esperar a tener un momento de aburrimiento para crear me parece otro aspecto ideal del momento de creación.

Hay ruidos en todos lados, en nuestra mente y en nuestro cotidiano. El diálogo interno no se corta jamás, a no ser que meditemos, pero incluso ahí, no es propicio para crear porque la cuestión de meditar es apagar la atención por completo y no atender nada. A mi parecer, y acá inicia la parte propositiva de esta exposición, es mucho más interesante y menos frustrante hablar de crear en el vacío. Heidegger hablaba de las vasijas y de los vacíos que son contenidos en ellas. Este concepto no es algo abstracto como el silencio y podemos buscarlo como los alfareros lo buscan con sus piezas. Podemos armar un espacio en nuestra rutina para tener ese vacío en el que nacen ideas como las nubes en las montañas húmedas del ecuador andino. El vacío no está disperso por cualquier lado, necesariamente hay una estructura que lo contiene, sino no sería vacío, sería nada, y la nada sabemos que tampoco existe. Las personas creativas creamos en el ruido, creamos en el caos, y más aún en latinoamerica, con nuestras vidas precarizadas por el capitalismo que no para de saquear nuestra fuerza vital. La estuctura que contiene esa creación (que jamás llenará ningún vacío) son las ideas que circulan en la época, las películas que vemos, las canciones que escuchamos los autores que leemos, las noticias que consumimos.

Entonces manifiesto: no hay manera ideal de crear, no todes tenemos un cuarto propio como pretende Virgina Woolf, invoco a Gloria Anzaldúa para decir, hay que crear en el ruido cotidiano, mientras limpiamos la casa y le damos de comer a les niñes (yo no tengo hijxs pero la Gloria sí) mientras corremos a comprar algo para cocinar antes que cierre la verdulería o andamos en bicicleta camino a la facultad. Sólo hay que estar atentxs a lo que nos decimos a nosotrxs mismxs para que sea un proceso más o menos consciente. Lo ideal no existe, y menos al momento de encontrarse con la creación.

Rocío Giménez Ferradás

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