Toma mi mano, simplemente tómala y no preguntes nada. Camina conmigo, deja que el sonido de la brisa hable por nosotros, ninguna palabra de nuestras bocas saldrá. Con pasos lentos, sin rumbo, ni preocupaciones por el tiempo, solo nosotros dos y nadie más. Que nuestras manos entrelazadas, transmitan la calma que nunca nos transmitimos. Que sea el sonido de la brisa, el cual se lleve todas las preguntas que no saldrán de nuestras bocas. El silencio será quien reconfortará nuestras pobres almas heridas, sanara el dolor qué ambos nos causamos. Solo, tú y yo, tomados de la mano, sanando nuestras indiferencias, sin hacernos más daño.
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