Siempre perdido.
Sep 16, 2024
...
La vida duele de tantos modos...
No es especial el día ni tiene que ver esto que digo con ningún suceso cercano y concreto, es tan solo un pensamiento continuo.
Eso de la alegría de vivir es, más bien, una cosa extraordinaria que sucede de vez en cuando. Los más de los ratos son de padecer o, con suerte, vegetar en un estar sin ser, en un ser sin estar.
Las obligaciones ocupan mente y cuerpo en un modo de sobrevivir a la misma sinsustancia de la vida. Las aficiones sí llenan y dan una razón y un motivo, pero no siempre son posibles o no siempre son, a la corta o a la larga, buenas.
Me fijo en los árboles y deseo su manera de estar en el mundo. Dando lo que pueden dar, sombra, peras... Aceptando lo que llega. Quizás arder en la hoguera. Los árboles sí son un acierto del universo.
Despertar cada mañana es nacer otra vez para llorar de nuevo.
Y no, no es por nada concreto.
...
Paradero desconocido.
No creo estar cerca del final, aunque sí más que nunca, pero resulta evidente que la vida ha sucedido ya en buena (o mala o regular) medida. Por eso quiero pensarme un poco, en retrospectiva.
En general creo que no he sido un mal tipo. Torpe, inseguro, inconstante, apático, perezoso, enamoradizo, ignorante, inocente, distante...
Nada de eso a tiempo completo; nada de eso en exceso. Todo mi mal hacer fue pecado leve que a quien más daño causó fue a mi mismo. Mis errores siempre los pagué yo más que nadie.
Nunca supe qué era lo mejor para mí. Tampoco en qué aspecto de mi vida debía cambiar, actuar, intentar algo. Perdido, sí, esa puede ser la mejor definición, resumen, de mi vida. Siempre perdido.
Es verdad, creo, que desde hace unos años, los mejores de mi vida (gracias a dos), sí que intuyo saber donde estoy, para qué estoy, qué quiero. Aún así, la duda se despierta conmigo cada mañana.
Pude haber sido muchos otros, todo dependiendo de muchas circunstancias.
Futbolista. Conserje. Drogadicto sin solución. Músico. Forestal. Actor. Indigente. Escritor...
Creo que entre mis posibilidades más reales, con una guía adecuada, un entorno propicio, la suerte, algo de empeño por mi parte, podría haberme ganado la vida como futbolista, como actor, como escritor. Por lo demás, casi cualquier cosa no demasiado exigente en el aspecto físico, me habría y me ha valido. Hay una contradicción ahí, pues sé que el fútbol sí que exige un sacrificio para y del cuerpo, pero es que practicar ese deporte es lo que más me ha gustado en la vida; más que el sexo o la risa.
El pasado, pues, lo resumo en un andar siempre muy perdido. Sin orientación ni ayuda por parte de nadie. Unos por no saber, otros porque no les importaba, quienes, por cercanía pudieron o debieron, no hicieron nada.
Solo, en un bosque tupido, sin más que la ignorancia y las ganas de diversión. A veces con buenos amigos. A veces con... da igual, yo di mis pasos.
Pasos que me han llevado a ir haciendo el que soy. Hoy.
Sigo, muy despacio, caminando. Sigo, muy despacio, sin saber si en el horizonte hay algo.
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