Siempre
Dec 28, 2024
Esto no es un poema,
es una carta de amor,
para ella,
y el maldito dolor.
Tú eres arte, porque estás en todas partes,
y aunque me canse de pensarte y de imaginarte,
sé que nunca podré odiarte.
Me cansé de soñarte y no tocarte,
de verte y no tenerte.
Sabes que me da miedo hablarte,
pero sobre todo, sabes que te amo de aquí a Marte.
Estoy cansado de tus mentiras,
y de la forma falsa en la que me miras.
Tus risas llenaban mi vida de encanto,
y el “siempre” era nuestro más dulce pacto.
Te vi por primera vez y dije:
“Esa niña es especial,
si ella también me elige,
la voy a amar de aquí hasta el final.”
El día llegó y te hice mía,
el tiempo pasó y vivíamos en armonía.
Tus ojos color miel endulzaban mi vida,
me enamoré de tus defectos, imperfectamente perfectos, sin medida.
Pero el mañana es incierto y el ayer es pasado,
aunque lo que sí sé
es que te amé como a nadie he amado.
Y entonces, sin aviso, todo se quebró,
el amor se apagaba y nadie lo salvó.
Yo luché por quedarme, por no dejar ir,
tú mirabas al suelo, cansada de fingir.
Dijiste: “Lo siento, no puedo mentir,
el ‘siempre’ se rompe, debemos partir.”
No supe en qué momento te perdí,
simplemente dijiste adiós con lágrimas en los ojos.
Tu voz temblaba mientras yo me rompí,
dejando el alma entre suspiros y despojos.
Ahora eres solo un recuerdo,
que vivirá en mi mente
hasta el día de mi muerte,
un amor que el tiempo no disuelve.
Sigues presente en mi mente,
aunque el recuerdo me atormente.
Vives en lo más profundo de mi corazón,
en un pequeño rincón, cargado de pasión.
Tus pecas brillaban bajo la luz del sol,
y tu figura perfecta siempre fue mi farol.
Tus labios suaves, de un dulce aroma,
eran mi refugio, mi casa, mi zona.
Tus manos recorrían mi piel como una melodía,
y en tu sonrisa encontraba mi poesía.
Tú sabes quién eres, tú sabes que me debes,
pero en tus ojos ya no veo lo que antes era nuestra fe.
Y aunque ya no me ames, yo no olvidaré
que en un tiempo perdido, por siempre te amé.
Porque aunque todo lo nuestro quedó en el ayer,
el eco de tu risa aún me hace estremecer.
Ya no llores, amor,
te prometo que el dolor es pasajero,
pero lo que tú y yo vivimos
es un amor eterno, sincero.
Quizás en mis sueños vuelvas un instante,
con esa sonrisa que era deslumbrante.
Pero al despertar, vuelve la verdad,
que el “siempre” fue nunca, y el amor, soledad.
Solo te pido que me recuerdes, querida,
y quiero que sepas que si este fuera mi último día,
diría que te amé toda mi vida.
Este es nuestro último contacto
y aunque no estés aquí para escucharlo,
mi voz se quiebra, pero sigo hablando,
las palabras son lo único que queda intacto.
Guardo tus risas en mi memoria,
las llevo conmigo como canción,
y aunque se cierre hoy esta historia,
te dejo con mi corazón.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión