En la pared se refleja mi sombra. El reloj va a paso lento; se derrama la última gota de mi paciencia, la espera es involuntaria como una enredadera que se aferra a sus nudos.
Viejos recuerdos de una vida cuesta abajo recorren mi corteza cerebral.
A lo lejos se oye un eco de la persona que solía estar.
Un frente de tormenta llena de ruidos el silencio, irrumpe la calma con su caótica naturaleza. Apaga y amortigua la melodía; el show está terminado antes de lo previsto.
En un intento de consuelo, procuro invocar al Espíritu Santo: ¿quién nos va a salvar ahora, bajo el yugo de un monstruo con peluca, emperador de su propio circo?
Veo borroso, apenas un atisbo de optimismo se asoma, tenue, como un hilo de luz en esta lúgubre noche.
Estimado público: más allá de mis límites está prohibido pasar.

andrómeda
Pensamientos que me atraviesan a la madrugada, este perfil tiene como único fin el desahogo.
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