Abba y Jano intercambiaron una mirada, corta y rapida, solo para confirmar que el otro seguia ahi. Ella disparó, impactando de lleno a la criatura, que a medio salto cayó el suelo y comenzó a retorcerse. El ciervo rojo ya no se movia, hilos de sangre borboteando de la herida y deslizandose por el pecho del animal hasta el suelo, fomarmando un pequeño charco rojo en la tierra seca. Esos dias venia haciendo mucho calor y sin sombrero el sol podia llegar a partirte la cabeza. Ambos volvieron a mirarse, esbozando una sonrisa picara antes de chocar los cinco.
La chica se colgó el rifle semiautomatico por sobre el hombro izquierdo, dejando que cruce su espalda, al mismo tiempo el joven se acercó al animal, hablando por el walkie-talkie para avisar que ya tenian la comida y envio la ubicacion. Jano tocó la sangre con la yema del dedo y esbozó una linea violacea en su antebrazo, parecia una mancha de vino.
—Hoy comemos rico —comentó Abba por lo bajo.
—¿Eh? —preguntó él, parandose.
—Nada, que hoy comemos rico.
—Ah si, unos buenos bifes. Ya les mandé la ubicacion, en un rato deberian estar llegando.
—Nos fuimos re lejos, ¿no?
—Si, bastante —respondio él —, mejoraste mucho tu punteria desde la ultima vez, te hizo bien la practica.
—Si, me hacia falta —dijo ella, recostandose contra un arbol.
—Es linda esta isla, me gustan esas flores naranjas y trepadoras.
—Amancay se llaman —Abba podia ver una desde donde estaba.
Jano miró la pantallita del walkie-talkie y vio un punto verde titilando aun lejos de su ubicacion, ya habian arrancado hacia su direccion y esperaba que vengan con un vehiculo extra porque le faltaban ganas de caminar de vuelta hasta al campamento. La isla en la que estaban pertenecia al ejercito, un lugar donde los altos mandos podian ir a cazar, pero ahora mismo los altos mandos estaban bebiendo y los mandaron a ellos a cazar. Eran casi las seis de la tarde y el sol seguia alto, en el sur y especialmente en verano, se hacia de noche aproximadamente a las nueve pasadas.
Tras unos veinte y cinco minutos de espera, llegaron dos personas en una camioneta 4x4,con una amplia caja trasera donde subir el animal. Yui asomó la cabeza por la ventanilla del auto por un momento, antes de girar la camioneta para dejar la caja lo mas cerca posible del ciervo y facilitar el trabajo. Ambos se bajaron del vehiculo y con ayuda de los otros dos, subieron el animal, dejando un reguero de sangre por el camino.
—Abba, subite, Jano, a la caja.
—Si General —dijeron los dos antes de subir a la camioneta.
La carpa de campaña se disimulaba entre los arboles y coloridos arbustos que llenaban el bosque, podia oirse pajaros cantar, pero si los buscabas apenas eran visibles. La carpa estaba acomodada en un claro con costa de lago, la playa era de piedra y el agua llegaba casi tibia hasta la orilla. Aira estaba con los pies en el agua, charlando con Gael que mantenia un cigarrillo entre sus dedos, dejando que se queme.
—...
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