Mi mayor castigo fue haber nacido “intensa”.
Esa palabra ya me causa rechazo.
Pero… ¿Qué es ser intensa?
¿Existe realmente una definición?
¿O somos simplemente
personas que sienten más
de lo que el mundo sabe sostener?
¿Intensa por sentir demasiado?
¿Intensa por amar demasiado?
¿Intensa por decir lo que siento,
aunque nadie sepa qué hacer con eso?
Intensa…
en un mundo donde muchos se esconden
cuando el corazón empieza a latir
por alguien,
por algo.
Durante mucho tiempo sufrí eso.
Lo maldije.
Lo quise apagar.
Pensé:
Nunca voy a encontrar a alguien
que entienda esto en mí,
esta forma de amar,
de leer,
de mirar el mar,
de escribir
como si tuviera algo que decirme.
Yo amo con intensidad.
Me entrego por completo.
Aunque duela.
Aunque me rompa.
Y, aun así,
no puedo dejar de sentir.
Amo sentir.
Amo expresarme.
Aunque haya pasado la vida entera
preguntándole a Dios:
“¿Por qué nací así?
¿Por qué no puedo ser como los demás?
¿Por qué no puedo no sentir nada?”
Pero hoy lo entiendo un poco más:
Mi intensidad
no es solo mi herida,
también es mi forma de estar en el mundo.
Intensidad en el dolor.
Intensidad en el amor.
Intensidad en la palabra.
Porque sí,
los que sentimos así
somos los que más sufrimos…
pero también
los que más profundamente
somos felices.

Ani
Entre páginas y susurros, voy dejando fragmentos de mi vida. Este blog es mi rincón para escribir lo que siento y pensar en voz alta.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión