estoy comenzando a tomar clases acerca de como atender el llamado de la tristeza.
muchos diran que tal cual como tomamos al celular cuando un numero entrante aparece en la pantalla,
solo que en este caso no hay dialogo
(eso llega despues), y tenemos que quedarnos allí, aburridos y expectantes,
con el movil en la oreja,
escuchando atentamente una respiracion larga y desigual que sonara desde el otro lado.
pero a veces no es tan simple.
porque cuando de chiquita me angustie por primera vez,
que fue cuando descubri que existia algo que se llamaba muerte,
me ocupe de tapar muy hondamente todos los altavoces de mi propia casa - y cuando digo casa no me refiero a la que tenia con mi familia, sino la que tiene forma de cuerpo-,
a mis muñecas y a mi no nos gustaba nada que fuera muy estridente.
el asunto es que de todas maneras
la angustia se filtraba,
pero como yo no me detenia a depositarla en mi oído para que pudiera terminar tranquila el viaje que iniciaba,
ella retumbaba desprolijamente.
saturada,
burda.
y me hacia tener que, por lo menos una vez al día, frotarme la cabeza como una loca.
ahora que voy destapando de a poco todos los orificios de las paredes de mi casacuerpo,
puedo darles mi primer testimonio de la experiencia:
se acabo el terremoto,
pero el cielo se puso un tono mas gris.
no tengo mas que frotarme la cebeza desesperada y arbitrariamente,
pero tambien tuve que dejar de inhalar por la nariz a todos los paises de hadas que me construí
vivo mas tranquila pero tambien-no con poca reticencia- tuve que dejar de negar que:
nunca lo tendre todo y no es porque alguien siempre me quite algo,
sino porque es imposible.
correr del fantasma de la mediocridad y esforzarse por dejar muchas y hermosas herencias no evitara que termine,
siempre, al final,
lavando a solas mis platos.
que el día tendra horas que no sabre nunca como llenar por mas que me encantaria ganarle la batalla al reloj de mi cocina.
que quien me ame se preguntara, a veces, como seria una vida sin mi.
que no naci ni tan bella como algunas,
ni tan astuta como otras.
que no soy otra,
que no sere jamas a quien admiro,
que soy solo yo,
incluso si me le parezco.
que probablemente nunca me ponga a hacer esa manualidad que guarde en pinterest hace años,
no importa que tanto la mire y que tanto me imagine que la tengo entre las manos mientras todos aplauden mi nuevo talento.
que varios arrepentimientos de los que tengo no son porque no pude hacer algo distinto,
sino porque no quise.
y eso los vuelve mas lacerantes.
que no estoy segura de si escribo poemas porque me gusta el formato o por holgazaneria, la narrativa me exige demasiada fuerza.
que no importa todas las posibilidades y todas las opciones que regateemos, la muerte sigue siempre pudiendo ser un pantallazo oscuro
pero no quiero darles una impresion erronea: nada de esto es una declaracion triste.
la angustia deficientemente retenida no me da mas migrañas,
y hay algo que es bastante suave,
en esto de no ver la vida tan altisonante.
el asunto es que en esto de saberse así de
incompleta,
moribunda (como todos al nacer),
impotente,
amada no por dioses sino por humanos,
responsable del error,
solitaria
y vaga.
hay algo interesante:
duermo con menos ansiedad,
desde que soy
abiertamente absurda

malvina
quiero escribir casi todo el tiempo en todo momento. Ojala mis manos hicieran algo al respecto
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