Señal divina
oráculo fantástico
presagio del destino
he de invocarte.
Tengo un poco atiborrado el corazon
y el organismo como un barrial
y la sangre corrosiva
y el pelo enredado en fragmentos de recuerdos
y la vida, y la vida.
¿Y la vida?
¿Por qué no me lleva a casa como las garzas llevan a sus pichones al nido?
¿Por qué no me seduce con la sensación de un amor oportuno?
¿Porque no ruega por mi como los peregrinos ruegan por sus santos?
Si soy su santa.
O tal vez soy su huésped.
Aquel que ronda como un fantasma en las praderas nublosas
y deja sin aliento a su eterno enamorado.
Fugaz como una rosa ardiente
marchitada
lúgubre
decido marcharme y encontrarme con quien
desde la profundidad de los astros
me enseñe el vislumbre de aquellos cielos grises.
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