las noches van a ser un espanto.
un constante aroma a suicidio.
aún no encontré la palabra que traduzca la que el idioma tuyo moldeó tan bien.
igual no me hace falta: me lo grita el cuerpo.
te fuiste después de una despedida que nunca sabré si supiste venir.
después de habernos desarmado los corazones,
recién ahí,
nos dijimos cuántos nos gustamos,
cuánto nos sentimos,
cuánto nos deseamos,
voy a parar ahí.
no sé si es amor.
quiero etiquetarlo y después me pregunto:
¿para qué?
el abrazo en el que nos fundimos fue
proporcionalmente intenso
al dolor de tu partida.
no sé cuándo volverás,
no entiendo por qué mi tierra te dejó ir.
alguna vez podré preguntarle.
mientras tanto celebro que me llames,
que me invites a tu casa,
aunque quede lejos,
muy lejos.
que me pienses
y me sigas sintiendo.
no sé si sos para mí,
no sé quién sos,
pero se siente tan bien acostarme al lado tuyo
y el cariño que me das
y tu reír suave
y tu beso
en el canto
de mi ojo derecho.
toda tu danza me hipnotizó.
quise no fallar(te) y no sé si lo logré
y me pregunto mil cosas
pero escucho tu voz
y me calmo.
aún así, las noches son un parto.
paro el alma nueva que se va a levantar cada mañana,
armándose como puede,
leyendo tus últimas palabras,
buscándote entre mis sábanas
en un delirio febril.
no estás
y no sé que hacer con mis manos.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecitoRecomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión