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SADNESS/PANIC

Aug 8, 2024

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SADNESS/PANIC
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INTENSA NIEBLA

Repentinamente, mis manos empezaron a temblar al ritmo frenético de mi corazón, que golpeaba el pecho como queriendo escapar.

Había pasado la tarde en soledad.

Pasando el rato conmigo.

Si bien los últimos días no habían sido los mejores, en ese momento, nada de lo que me estaba pasando tenía sentido.

El escalofrío cubrió todo a su paso. Oprimía. Una y otra vez devoraba la certeza de que esto fuera solo un instante fugaz

El sonido frío de la soledad en mí respiración, agitó su ritmo y ahora iban al unísono.

Busqué una salida —un salvavidas en medio del naufragio— necesitaba aire aunque el frío afuera me cortara la piel, y aún así, sentí a mi corazón acelerarse desesperadamente.

Como un tornado arrasante en el que podés ver todo aquello que puede herirte sólo con acercarse.

Ese pánico y tristeza: de no saber cuánto tiempo estaría en esta tortura, si podría ser lo suficientemente fuerte para sobreponerme. Completamente sola, sintiendo que podría morir de dolor o que nadie podría verme. Nadie.
Ni siquiera habría podido ver quién era aquel asesino que tomó cada aliento dentro mío —O con el miedo de saber que necesariamente me encuentro viéndome desconectarme de mí a este punto—, O no haber podido decirle una última vez a mi familia cuánto los quiero.
Ojalá hubiera habido alguien que pudiera verme a los ojos y asegurarme que todo iba a estar bien, que pronto iba a pasar esta emboscada a la paz de mi soledad.

Mientras mis manos se humedecieron súbitamente, toqué mi rostro y noté que se encontraba igual o mucho peor que ellas.

Corrí y busqué en un rincón secreto un cigarrillo, aquel que juraba no tendría que usar jamás.

Pero mamá fuma, y luego de que aspiraba su primera bocanada de humo, al acercar aquel encendedor que sentenciaba un día menos con ella, y en la ironía de aquella pesada nube gris que dibujaba imágenes serpenteantes, la escuché decir tantas veces: "Cuando siento que todo se cae, fumo un cigarrillo y en cada exhalar siento como el problema se va en el humo, alejándose en el viento".

No tenía una mejor idea para este caos.

Tomé aquel cigarrillo y lo encendí, aquella brasa fue un faro que iluminó ese momento de oscuridad que con mi mano, aún temblorosa, lo acercó a mis secos labios e inhalé profundamente tratando de que entre el mayor cúmulo de aire que pudiese.

El olor y sabor fueron completamente desagradables, pero en aquel momento fue lo único que me devolvió la respiración. Generando un ducto directo al nudo en mi torso que asfixió cada idea de futuro luego de tal tortura.

Al recobrar el aliento, sólo pude llorar desconsoladamente, caí de rodillas y vacié cada hueco de mi ser en el que la tristeza se albergó.

Mi cuerpo ya no lo pudo retener y sacó en aquel momento eternamente tortuoso, cada yugo que retenía a la tristeza en mí.

Chiara Antichi

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