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"¿Sabe quien tiene nostalgia de la tierra, de la patria?"

Víctor

Jan 16, 2026

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"¿Sabe quien tiene nostalgia de la tierra, de la patria?"
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Esta reflexión nació de un recuerdo, de esos repentinos, sobrevinientes, de un fragmento de una entrevista que le realizara a Atahualpa, para la televisión española, Joaquín Soler, que tiene también otras excelentes entrevistas a Borges, Cortázar y ese personaje fantástico que es Facundo Cabral. Imagino que quien no le interesa el tema o el artista igual habrá visto algún fragmento, quizá bajo la forma diluida del reel o similar; pero pueden regalarse cincuenta minutos de sabiduría popular, siguiendo este vínculo (y olvidando quizá, con esa propuesta superadora, este blog).

La reflexión que me sobrevino es sobre un fragmento que siempre recuerdo, y que quizá hoy entendí un poco mejor por qué siempre lo recuerdo. Pero antes de ir al punto, querría mencionar una obra de Atahualpa, la Baguala de Amaicha, que tiene el menos dos versiones grabadas muy conocidas. Las dos tienen una introducción hablada, pero una se extiende en la canción y es quizá la más conocida. Aquí me refiero a la otra, que me es la que más conocida me resulta porque era la que estaba en los primeros cd's que compré de este cantor.

Esta introducción dice así, y los invito a leerla despacio, a detenerse en cada en estrofa:

Hace mucho tiempo
En una montaña tucumana
Un campesino de Amaicha
Me dio una lección inolvidable
Estaba el hombre a 20 metros míos
A caballo, adelantado al camino
Y tarareaba despacio un aire de baguala
Yo acerqué mi caballo al suyo
Y él calló, dejó de cantar
Le pedí que cantara, y cometí el error de alabarlo

"Cante señor", le dije
"Siga cantando, que está cantando lindo"
Y el hombre me miró sonriendo y me dice
"Por favor no se chancee, no se burle de mí, señor"
"Yo canto fiero"
"Pero lo lindo de mi canto lo pone el cerro, lo pone la montaña"
"Ahora yo, yo canto feo, señor, lo bello lo pone la montaña"
Hermosa lección me dio, inolvidable lección
Ese paisano de Amaicha, de Amaicha del Valle, más allá de Tafí del Valle

Los que andamos por el mundo
En tablados, en escenarios, en bibliotecas
En la soledades de este planeta
Tan lleno de atracciones y misterios
Encantos y desencantos
Tenemos que cantar
Solo poniendo el recuerdo, el cariño, el amor a la patria
El recuerdo al terruño, a la patria chica, a lo que uno ama desde niño
A la raíz que pretende nunca olvidarla
Nunca desarraigarse de su tierra

Es lo único que nos puede defender
No tenemos, como ese paisano de Amaicha
Ese desconocido señor de a caballo
Pleno de soledad, de cobre en su rostro
Y de bello canto, embellecido por la montaña
No tenemos montaña que nos proteja
Y nos haga encantador el canto nuestro
El agreste, sencillo y rústico canto
De los que andamos por el mundo
Con un desamparo que solo el buen recuerdo alcanza a consolar

Dejo por ahora estas palabras que luego retomaremos, y vamos a la entrevista famosa que mencioné antes. Un poco de contexto antes: Atahualpa estaba en París, exiliado por la persecución del gobierno de turno (primera mitad de la década del 1950), que lo había metido preso en innumerables ocasiones y hasta le habían roto la mano para que no pudiera seguir cantando. Y Joaquín Soler le pregunta si extraña su tierra, se le nota a Atahualpa que la pregunta le duele. Se desvía, una y otra vez elude la respuesta con anécdotas y recuerdos. Finalmente se da cuenta de que no podrá evitar tener que decir algo al respecto y menciona que algo que también me ha quedado grabado en la memoria, creo que para siempre. Cuenta que iba y venía a Argentina desde París, pero que no tenía nostalgia, y a continuación dice algo tan maravilloso, tan hermoso como esto:

"¿Sabe quien tiene nostalgia de la tierra, de la patria? El arquitecto, el médico, el ingeniero, el dentista, el rentista, el multimillonario. Esos sí tienen nostalgia del país. Yo no lo tengo, no tengo nostalgia. Todas las tardes, cuando me hace un ruidito dentro mío mi tierra, cojo la guitarra y está el paisaje conmigo. Tengo la pampa, tengo la selva, tengo la montaña, y ya en vidala o en zamba o en estilo -y esto dicho sin ninguna presunción ni vanidad- acerco mi tierra a través de mi guitarra."

Muchas veces me pregunté si Atahualpa improvisó una respuesta tan magnífica al verse acorralado por el entrevistador, o si era algo sobre lo que ya había reflexionado largamente. Creo que las dos cosas, en alguien con tanto talento y sabiduría, son perfectamente posibles. Pero lo que no me había dado cuenta es de un aspecto central de esa respuesta: como logra contraponer en tan pocas palabras al hombre "técnico", que vive de un saber o de una práctica desprovista de todo simbolismo, de todo contacto con el cosmos, del hombre sabio. Aquel que como Atahualpa puede, a través de su arte, reencontrarse fácilmente con ese terruño que menciona en la baguala, reinsertarse nuevamente en ese lugar que trasciende lo meramente práctico, utilitario o científico, puede llevar consigo todo un universo: o quizá, todo su universo.

No pude encontrar en qué año compuso Atahualpa esta versión de la Baguala de Amaicha que copié más arriba, pero la idea es similar y quizá esa respuesta improvisada se encuentra ampliada aquí, o el recuerdo de esos versos le hayan permitido encontrar, en la entrevista, la respuesta adecuada. En todo caso, cuando no tenemos montaña que nos proteja, no nos quedará otra que embellecer nuestro canto.

Víctor

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