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Sábado normal

Veinte

Aug 23, 2026

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Sábado normal
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Quería que fuese un sábado normal

pero debo ser honesto. Hoy procrastiné como no lo hacía desde hace mucho. Exactamente desde que salí de vacaciones. Me preocupa, obviamente, aunque a ti no te parezca tan obvio. Es como estar recayendo en una antigua adicción que sumirá a este semestre de estudios en el mismo final que siempre: una promesa desinflada, y un "esta vez sí" que nunca se concreta.

Vivo tan atrapado en mi cráneo. Bueno, también debo admitir que, a veces y muy a veces, logro pilotear entre todos los pensamientos poco acostumbrados a la espontaneidad. Estaba bailando unas canciones de los yeah yeah yeahs, aprovechando estos diez y algo minutos de casa sola, suceso tan inusual como insólito. Oh, desaprovechada juventud, no sé por qué vienes con tu luto a mí, entre oración y oración. Sé que estos días no me he explayado mucho en estas entradas y que probablemente mi reputación ya se haya ido por la borda. Está bien (supongo (o quiero suponer)) Hay días que no hay mucho que poner en palabras. ¿Hoy? Pues hoy puede ser, aunque no estoy decidido. Sufro de, mucha, indecisión. Tanto que no me puedo decidir si pasar el tiempo escribiendo mi novela, creando un dibujo, sacándome fotos o entregándome al ocio de ver una de las tantas pelis que se me acumulan. La opción de hacer la tarea nunca fue una opción. Pude sentirlo desde que me lo propuse cuando me levanté, con mi cuerpo cansado de un sueño que nunca le entrego, aunque sea fin de semana. Noches largas, mañanas cortas. Ojalá nunca irme a dormir, y ocupar mis noches a quemar los deseos de esta alma caprichosa. Justificado, quizá ¿Me he permitido ser caprichoso estos años de adolescencia? Ni un beso, ni un condón usado, ni una resaca, ni una licencia de conducir. Esto no es como hollywood, y hollywood tampoco es como hollywood ahora. El brillo se drenó. Se acabó. La fiesta, se acabó. Llegamos tarde, pero yo fui el que más tarde llegó de todos. Quiero mi premio. Quiero mi condecoración. Quiero poder terminar mi libro, y sentirme realizado, y tener dinero, y vivir las cosas que no he vivido, y cambiar el mundo, y si no es el mundo, cambiarme a mí y a mi comunidad. "Comunidad" suena muy romántico, pero es la palabra correcta.

Me da un poco de miedo decirlo, y en verdad quizá todavía no me gano el título... pero seré bibliotecario. Si es que todo sale bien, podré trabajar en una biblioteca. Ya, lo dije. He dicho un montón de cosas de mí que serían suficientes para que un conocido sospeche de quien soy. Ayer terminó mi pasantía. Entre el sueño, la tristeza por no saber si quedaría en la segunda oportunidad que se me ofreció (la primera ya fue) y no sé que más, pues fue un día bastante entretenido. Lo más entretenido fue cuando bajamos al subterráneo, una parte que nuca había visto.

Quiero ser alguien

pero tengo miedo. No quiero explicar cual es la razón, pues le buscaría una justificación a ese miedo, cuando simplemente debo pasar al lado de el como un transeúnte al que no saludo, cosa a la que estoy muy acostumbrado ¿no? Quiero besar alguna cosa. Quiero ver las luces, volar sobre ellas. Quiero ser niño de nuevo, pero, a la vez, no quiero serlo; no al menos en la infancia que me tocó. Quiero ser yo, sin mucha preocupación, sea siendo femenino o masculino ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de malo que me guste lo que me guste? ¿Que tiene de malo que no sepa nada? No. Sé la respuesta de esa última pregunta. El riesgo no es el no ser respetado. No: es no tener tema de conversación con nadie. No entender de lo que conversan, no tener una opinión formada de aquellos tópicos. Quedar siempre como "la guagua" y querer crecer pronto, por favor.

Quería que fuese un sábado normal, pero debo ser honesto: En verdad yo no busco la oportunidad de dar un beso, ni de usar un condón. El trago no me gusta. Odio ese ardor bajando por la garganta. La licencia de conducir la pude haber sacado si de verdad la quisiera. Quizá me pongo a añadir puras leseras a mi lista para justificar mi mala disposición, pues si he logrado ser espontaneo. Tanto, que ayer me puse a discutir lol. Y

Pero bueno, de vuelta a la melancolía... lo arruiné. Como una profecía autocumplida, la procrastinación y yo lo convertimos en otro sábado normal.

Me iré a duchar. Mañana no quiero tener excusas. Quizás me masturbe un rato. Podría leer 1Q84... la parte tres, exactamente.

Veinte

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