Muchas veces no encuentro las palabras exactas para describir lo que siento, pero de algo estoy seguro: entre las seis letras de tu nombre aquí escondido he encontrado refugio. Un jardín de paz, un árbol que fue creciendo en secreto y que cuyas ramas traspasaron la medianera entre el soñador y el vigía y que cuando la brisa sopla dulcemente, las hace repiquetear en la ventana de la conciencia como los predicadores a domicilio que tocan el timbre con algo que contar.
A veces pienso que soy como un clavel del aire; que desafiando la gravedad, se descubre encontrando espacio para crecer en el lugar menos pensado. O como los perros callejeros que arquean la espalda al ver una mano abierta pero en vez de un golpe se encuentran con una caricia y al sentir la calidez de la ternura inesperada, su cuerpo se relaja después de años estando a la defensiva en modo supervivencia.
Los segundos se hicieron minutos que se hicieron horas, que se hicieron días que devinieron en meses de conocerte mejor. No hubo estratagema. No pretendía conquistar. Tenía una curiosidad y admiración genuina por vos. Hace años que no me pasaba. Sentir la paz en todo el cuerpo. Desfruncir el corazón. Bajar la guardia y hacer las paces con lo que ha de venir.
Es ahí cuando sentí la flecha entrar por donde no cubría la armadura y atravesar la cota de malla como si fuera de papel. Me desarmó tu risa. Quedé indefenso ante tus ocurrencias, tus manerismos, la cadencia de tu hablar musical. La magia de tu teatralidad natural y exquisita. La bondad de tu corazón enorme, la habilidad alquímica que tenés de transformar la vida de todos los que te conocen.
No fue fácil aceptar esta conclusión pues nombrar es conjurar a la existencia, hacer carne el espíritu, poder sujetar lo tácito e intangible. Gambeteé lo más que pude pero tengo pies planos cansados de correr. Los arcos vencidos piden clemencia. Cuelgo los guantes.
Aceptación: la fase final. Ahora que lo sé yo, las preguntas más grandes -que sostengo como Atlas con el mundo sobre sus hombros- es: ¿lo sabrás vos? ¿qué pasará si finalmente confieso?
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