no puedo enfadarme contigo sin olvidarme de mi parte; no puedo olvidarme de ti sin enfadarme conmigo
éramos un manojo de emociones que crecían y se retraían de manera espontánea, fluyendo entre nuestros cuerpos (como una corriente eléctrica)
si tantas ganas le eché —incluso cuando quería irme, incluso cuando me iba, incluso cuando ya me había ido— ¿de qué me sirve?
a veces, el recuerdo de la forma en la que abrazabas me da una sobredosis de nostalgia.
y entonces el ruido sordo de los días que no pudimos vivir no me deja dormir.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión