Te escribo otra carta
con las manos temblando de despedida,
diciéndote en silencio
lo que el alma ya sabía:
me tengo que ir.
Corazón, te amo
con todo lo que fui contigo,
con ese primer instante
en que tu mano y la mía
dejaron de ser dos caminos distintos.
Aún guardo ese momento
como quien guarda la luz
antes de que anochezca,
cuando supe, sin miedo,
que quería perderme en tus brazos
toda mi eternidad.
Pero amor mío
ya no eres el mismo que me amó,
y yo me quedé esperando
a alguien que ya no vive en ti.
Perdóname
por no soltarte antes,
por aferrarme a la esperanza
como quien intenta salvar
un fuego que ya solo quema.
Fuimos tanto amor
que nos incendiamos en él,
ardimos sin medida,
hasta volver ceniza
lo que alguna vez fue hogar.
Hoy entiendo
no hay un nosotros,
pero sí hubo un para siempre
en algún rincón del tiempo.
Y por eso no te guardo rencor,
te bendigo.
Que las estrellas te encuentren,
que iluminen cada paso que des,
que el mundo te abrace
como yo ya no puedo hacerlo.
Amor mío
te amo,
aunque esta vez
tenga que dejarte ir.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión